Opinión

Los independientes

    
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INE

Ayer por la tarde, el doctor Raúl Trejo Delarbre (@ciberfan) se preguntaba en Twitter: “De los 85 aspirantes a candidato presidencial independiente sólo hay dos o tres con posibilidades. ¿Qué quieren, qué buscan los demás? Misterio.” Llegar a la boleta como candidato independiente es una labor titánica; juntar 866 mil 593 firmas en 118 días parece una labor imposible para un ciudadano sin un complejo y numeroso aparato detrás. Siete mil 344 firmas por día, 612 firmas por hora (tomando una jornada laboral de 12 horas por día) que deben ser registradas a través de una aplicación. ¿Cuántos lo lograrán? No creo que más de una decena.

Las candidaturas independientes se han convertido en un mosaico de razones difíciles de entender, no se puede medir de la misma forma a una política con tres décadas de carrera partidista que a un maestro universitario que ha salido a la calle apoyado por una comunidad estudiantil entusiasta; o a un senador 'apartidista' con fuerza en el estado de Guerrero que a una líder indígena con el apoyo de cientos de miles en la bolsa. Los perfiles son tan distintos que lo que había surgido en 2015 como una opción distinta y novedosa, hoy parece que se ha tomado a la ligera.

Desde hace varios meses se advertía de esta pulverización del voto, desde un inicio se dijo que para que una candidatura independiente tuviera un impacto real, una injerencia política que hiciera temblar a los de siempre, debía ser unificada, una sola, centrada en un liderazgo ciudadano sin los vicios de la clase política de este país. Hoy no queda claro que exista esta figura, los dos o tres en la mente del doctor Delarbre no tienen la intención de ponerse de acuerdo, cada quién irá por su lado. Esta figura quedará como una experiencia interesante, pero con un impacto limitado. Ojalá sea un camino que se perfeccione, que se renueve y que conozca sus alcances el próximo año. Temo que esta primera versión sea tan sólo un improvisado cúmulo de buenas intenciones.

Hace algunos días en el programa Así las Cosas, de W Radio, entrevistamos a José Woldenberg, exconsejero presidente del Instituto Federal Electoral, quien nos compartía su visión sobre esta figura: “creo que las candidaturas independientes, su cara virtuosa, es que abren la oportunidad para inyectar caras nuevas a la vida política. La cara que a mí me preocupa y con la que he debatido a lo largo del tiempo es con la retórica que muchos de los candidatos independientes están desatando, es decir los ciudadanos son virtuosos, los políticos son el mal sobre la tierra y por supuesto ‘yo represento a los ciudadanos’. Lo que se les olvida en ese discurso son dos cosas: en el momento en el que ese ciudadano le solicita al INE o a los institutos locales su registro, en ese momento el ciudadano se convierte en político, eso no es opcional, y segundo, algo todavía más digno de tomarse en cuenta, va a forjar un partido político, quiera o no, porque un partido político en español es una parte de la sociedad que se organiza y que quiere ocupar cargos públicos.

Pueden ser micropartidos o partidos personalistas, es decir que surjan sólo para apoyar una candidatura, pueden ser grandes o chicos, pueden ser regionales, pero son partidos. […] Dicho lo cual pueden ser una inyección de vitalidad, de nuevos aires, pueden llevar a la palestra a hombres y mujeres que de otra manera no estarían ahí.”

Interesante reflexión sobre una figura que apenas se modela, si llegáramos a tener 85 candidatos independientes en la boleta, significaría que lograron juntar más de 73 millones de firmas, 85% del padrón electoral, así de lejanos están, así de ilógica esta primera etapa que tal vez responde a un grito desesperado de una sociedad harta.

Pasarán años y elecciones, iremos a prueba y error, la motivación debe dejar de ser desterrar a la política, no se trata de vomitar a los actores actuales sino sustituir funciones, imponer agendas, hacer política honesta para finalmente formar independientes que dejen de ser un misterio.

Twitter: @jrisco

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