Opinión

Los impactos del dólar
en la televisión

 
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 [ Dish México y Axtel TV incorporaron señales de TV abierta a sus plataformas de TV de paga / Cuartoscuro ] 

Contrariamente a la versión de que la inflación ha sido controlada en la canasta básica y en muchos artículos de primera necesidad, la televisión que para efectos perversos pudiera también incluirse como artículo necesario, ha sufrido la elevación de costos desde diferentes formas de medición.

Para “el entretenimiento” que brinda en televisión abierta a públicos de modestos y medianos ingresos, los aumentos se han dado en el pago a contenidos que, en muchos casos se contratan por paquete y ahí el incremento no ha sido alto. Va del 3.0 al 7.0 por ciento.

En cuanto a lo que es la televisión de paga, la subida del dólar con relación al peso ha encarecido los contenidos, en su mayoría importados, hasta en 28 por ciento.

Empresas como Cablevisión y Axtel han trasladado el costo a sus suscriptores sin mayor explicación pues tan sólo señalan que “alguien tiene que pagar el diferendo entre las dos monedas; no es nuestra culpa”. Así lo señalan en la Asociación de Telecomunicaciones Independientes de México.

A esto hay que agregar la venta de paquetes, desde el clásico con menos canales respecto a los llamados Premium donde se incluyen canales forzosos que no siempre son del agrado del contratante. Esos nuevos canales así incrustados son los que tienen mayor costo en la contratación y eso ya es pagado por los suscriptores que muchas veces se sienten engañados como lo muestran sus llamadas telefónicas y sus mensajes en las redes sociales.

A estas modalidades hay que agregar un hecho determinante, los contenidos internacionales, de donde se abastecen los ciclos de cine, los documentales, las series y también las emisiones unitarias, los distribuyen compañías y programadores generalmente ubicados en Estados Unidos o en países europeos entre los que sobresalen Alemania, Francia, Inglaterra, España e Italia. Todos estos productos son vendidos y comprados en dólares y a veces en euros que han tasado su convergencia en el billete verde.

En consecuencia, las empresas ya sea de televisión abierta o de paga, han comenzado a aumentar sus tarifas de publicidad y patrocinios. De hecho, tales procedimientos van en contra a lo deseado con la creación del Instituto Federal de Telecomunicaciones que tenía el propósito, entre otros, de crear competencia, aumentar la calidad de las emisiones y reducir las tarifas de la televisión restringida.

Los permisionarios están haciendo lo contrario: ¿acaso la nueva cadena televisiva se ha propuesto una parrilla de programación de alta calidad? Bien sabemos que el negocio está en cómo aderezar la batería de anuncios con los programas que se pueda sin importar el contenido.

Además de lo anterior, se estará dejando de lado uno de los objetivos torales, es decir, los llamados must offer y must carry, consistente en que las empresas de televisión de paga se vieran obligadas a transmitir señales abiertas en su programación, y en reciprocidad las empresas de televisión abierta cedieran programas para ser vistos en la televisión restringida. Con el alza de precios, esto será mucho más difícil de cumplir. Esto afectará se quiera o no, a las televisoras públicas que se verán privadas de aumentar y hasta eventualmente mejorar la calidad de sus emisiones. Por su parte, el público de la televisión de paga permanecerá ajeno a los contenidos de calidad que producen las emisoras públicas.

Este es un costo social que nadie previó con el alza tan grande que ha tenido la convertibilidad del peso con el dólar. El asunto no es menor si consideramos los datos proporcionados por Lamac y reproducidos por El Universal: las familias mexicanas que cuentan con televisión con cuota fija se ha incrementado en forma notable. En 2010 había un 32.19 por ciento de hogares con ese servicio; en 2012 subió a 40.49 por ciento y ahora en este año el porcentaje es de 48.28.

Como se vea, ya sea en televisión abierta o de paga, con el objetivo de mejorar la calidad de los contenidos o buscar el intercambio de las mejores emisiones entre los dos sistemas, el desajuste en la paridad cambiaria entre el peso y el dólar está originando circunstancias desfavorables que difícilmente se pudieron prever. No obstante, un acercamiento entre lo público y lo concesionado puede derivarse en oportunidades nuevas y diferentes sin logramos cerrar la pinza.

Twitter: @RaulCremoux

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