Opinión

Los gobernadores nos han dejado sin argumentos (II)

 
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Conago

En el artículo de la semana anterior argumentamos que la corrupción y los excesos en el gasto de las autoridades locales tenían que acabar para poder recuperar la confianza en los órdenes de gobierno que están más cerca de los ciudadanos y así poder impulsar una forma diferente de ejercer el poder, donde los gobiernos estatales tuvieran una mayor responsabilidad en la operación de los programas de gobierno. También señalamos que se podría iniciar un ejercicio con gobiernos estatales que han mostrado seriedad en el ejercicio de gobierno explorando un presupuesto base cero con dos objetivos: reducir el gasto y evaluar que responsabilidades pueden asumirse mejor desde las entidades federativas.

Lo primero que habría que hacer es definir cuáles deberían ser las responsabilidades y los objetivos de los gobiernos estatales en el desarrollo económico, el desarrollo social, la seguridad y los diferentes ámbitos de las políticas públicas. Se podría tomar el ejemplo de gobiernos más descentralizados como el de España.

A partir de lo anterior identificar qué programas en las entidades federativas contribuyen a esos objetivos, cuáles duplican los programas federales, cuáles de estos pudieran manejarse de mejor manera desde las entidades federativas, cuáles tienen poco impacto para lograr los objetivos y que, por tanto, serían candidatos a ser eliminados, etc.

También habría que analizar si existen regulaciones que obligan a cierta asignación presupuestal e identificar los gastos irreductibles.

La CONAGO podría contribuir a este análisis a partir de un estudio sobre el gasto público con información detallada de los programas presupuestarios y los rubros de gasto al nivel más desagregado posible.

Esto es así porque en el nivel agregado se encuentran diferencias que resultan difíciles de explicar. En la página del INAFED, por ejemplo, uno puede encontrar información sobre el costo burocrático, es decir, el gasto en servicios personales sobre los egresos totales para el 2015.

¿Cómo explicar que la parte de los egresos que se dedica a los servicios personales en Veracruz ascienda a 40.5%, en Michoacán a 40.4% y en Tamaulipas a 36.5%, mientras que en Aguascalientes este indicador sea 5.7%, en Baja California Sur 5.5% y en Hidalgo solo 4.6%? cuando tienen las mismas responsabilidades.

Resulta difícil entender por qué la capacidad de inversión, es decir, la parte de los egresos de un gobierno destinados a la inversión es en Aguascalientes, Zacatecas y Quintana Roo de 12% en promedio; mientras que en Sonora, Tabasco y Guerrero llegue solo a 2.1% en promedio.

En la CONAGO seguramente tienen expertos en estos temas que pudieran desarrollar un sistema de información a niveles muy desagregados de gasto, como el de las escoltas para los exgobernadores que veíamos en el artículo anterior, que permitan tomar decisiones responsables en el ejercicio de las finanzas públicas.

Es tiempo que los gobernadores y la CONAGO asuman su responsabilidad en el restablecimiento de la confianza en las autoridades locales.

El autor es profesor asociado del CIDE.

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