Opinión

Los focos rojos de 2015

Una vez librada la intensísima batalla de las principales reformas estructurales, que si no sucede algo extraordinario se estarán promulgando la próxima semana por el presidente Peña Nieto, los partidos políticos romperán lanzas, otra vez, y volverán a lo suyo, a la lucha por los votos.

El próximo año se juegan muchas cosas, más de los que muchos alcanzan a ver en el ajedrez político de cara a la elección presidencial de 2018. Para el Partido Revolucionario Institucional es fundamental todo lo que se juega en 2015, y no sólo hablo de las gubernaturas y presidencias municipales. Los congresos locales serán cruciales.

Por lo pronto, hay tres focos rojos encendidos en el tablero electoral priista: Nuevo León, San Luis Potosí y Michoacán. Los tres tienen altas probabilidades de perderse, según el escenario tricolor.

Es cierto que Rodrigo Medina, el gobernador de Nuevo León, enderezó el barco y corrigió el rumbo. Sin embargo, es altamente impopular luego de los primeros años de su gestión, marcados por niveles de inseguridad nunca antes vistos en la zona metropolitana de Monterrey. La capital, regia altiva y orgullosa, tuvo que agachar la mirada y reconocer que estaba infiltrada hasta la médula por el narcotráfico.
Rodrigo Medina tuvo que reconstruir los cuerpos policiacos y darles una nueva cara, además de armamento, sueldos, prestaciones y una renovada moral. La situación se controló, pero hay otro factor importantísimo que el gobernador no ha podido controlar.

Rodrigo Medina de la Cruz es la cara del gobierno priista, luego de un par de administraciones panistas. Sin embargo, para la clase política y empresarial neoleonesa con quien se arreglan las cosas en el gobierno estatal se llama Humberto Medina Ainslie, el padre del gobernador. Las posiciones más importantes del gabinete están a cargo de incondicionales de Papá Medina.

A Rodrigo Medina se le critican los pobres resultados y que no ha logrado consolidar a su primer nivel de gobierno. Además de que cada vez se habla más abiertamente de que su papá le arrebata decisiones importantes de gobierno y lo acusan de hacer jugosos negocios en la asignación de obras o de cobrar comisiones a proveedores por el pronto pago de sus facturas.

En Nuevo León se dice que Papá Medina maneja las secretarías de Finanzas, Tesorería, Obras Públicas, Desarrollo Social, Seguridad y otras. Por eso y más razones, en el PRI temen perder la gubernatura y el Congreso de Nuevo León. De Michoacán y San Luis Potosí le platicaré en otra entrega.

Por cierto...

No creo que le haga mucha gracia saber al presidente Enrique Peña Nieto que su coordinador de giras, Alejandro Guevara Cobos, anda en franca campaña proselitista en Tamaulipas.

Quiere ser diputado federal por su natal Ciudad Mante, para luego buscar la candidatura a gobernador de Tamaulipas. Hay reportes de que ya repartió cuatro mil despensas procedentes de los estados de Chiapas, Jalisco y Chihuahua. Alejandro Guevara Cobos, exlíder del Frente Juvenil Revolucionario, anda ‘charoleando’ por todo Tamaulipas su amistad con el presidente, violentando los tiempos marcados por el CEN del PRI y podría estar incurriendo en un delito electoral.