Opinión

Los extremos se tocan

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trump

A principios del siglo pasado, Lenin utilizaba reiteradamente la frase: los extremos se tocan. Se refería a que las oposiciones más radicales, por el hecho de ser extremas, terminaban coincidiendo en agenda y propuestas.

Cien años después, la historia se repite. Pero no en Europa ni Rusia, sino en América del Norte. Donald Trump y López Obrador, más allá de si son o no un peligro, coinciden en puntos fundamentales, tanto de política como de economía.

Esta convergencia es ignorada, sin duda, por el candidato republicano, por la sencilla razón que no sabe quién es López Obrador ni qué postula. Pero lo inverso no es cierto. AMLO está al tanto de las propuestas de Trump y es consciente de las coincidencias.

Enumero, a continuación, esa serie de confluencias.

Empiezo por la más superficial, pero no por eso menos real: ambos tienen universidades patito. El Donald sólo cuenta con una, la financia con sus propios recursos y cobra colegiatura para lucrar; “el rayito de esperanza” dispone de un sistema, lo mantiene con recursos públicos y su propósito es crear clientelas.

Ambos están contra los tratados de libre comercio. El Donald porque les quitan empleos a los trabajadores estadounidenses o propician que las empresas se vayan a México y China; “el rayito de esperanza” porque saquean la riqueza nacional y aniquilan la industria mexicana.

Ambos son proteccionistas a ultranza: el Donald está por los aranceles y el cierre de fronteras. “El rayito de esperanza” es un defensor acérrimo del estatismo y proteccionismo priista de los años setenta. Por eso se propone revertir todas las reformas “neoliberales”, incluida la educativa.

Ambos desprecian la ley: el Donald se ha manifestado a favor de utilizar la tortura con los terroristas, a pesar de los tratados internacionales suscritos por EU; “el rayito de esperanza” ha defendido el linchamiento como un uso y costumbre legitimo (recuérdese que en 2004, no sólo no despidió a Marcelo Ebrard por los linchamientos de Tláhuac, sino le dio un espaldarazo).

Ambos utilizan un lenguaje estridente: el Donald está contra el establishment, tanto de Washington como del partido Republicano; “el rayito de esperanza” ha mandado al diablo las instituciones y cuestionado a la SCJN, para no hablar del IFE.

El Donald, por oportunidad, está contra el aborto y por sancionar a las mujeres que interrumpan su embarazo; “el rayito de esperanza”, por convicción, es conservador en temas de moral y religión. Ambos están contra los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Ambos son aislacionistas: el Donald está contra la OTAN, pero también por replegar a EU de Oriente; “el rayito de esperanza” cree en una política exterior defensiva, orientada hacia dentro para fortificar el proteccionismo.

Ambos sueñan con regresar a una época de oro: el lema del Donald: MakeAmericaGreatAgain, lo sintetiza en una frase. “El rayito de esperanza” delira con reinstaurar el nacionalismo-revolucionario de los años setenta, cuando el Estado era propietario de todo tipo de empresas, desde Telmex hasta restaurantes.

Ambos concitan y canalizan el voto de castigo. De ahí que su convergencia sea un asunto de temperamento, pero también de estricto cálculo político. Su fuerza proviene, en buena medida, del hecho de que son percibidos como outsiders.

Ambos son mentirosos contumaces. El Donald ha utilizado cifras falsas de desempleo y crecimiento para descalificar al gobierno de Obama. “El rayito de esperanza” ha articulado verdaderas novelas con pruebas inventadas para denunciar fraudes electorales inexistentes.

“El rayito de esperanza” sabe que lo mejor que le podría pasar a su campaña por la presidencia sería que el Donald ganará en EU. El modelo liberal de libre comercio colapsaría y se impondría –por la fuerza de los hechos– un giro de 180 grados en México y en el mundo.

Por cierto, ¿alguien ha escuchado o leído alguna declaración de AMLO contra el candidato republicano? La respuesta es no. Hay una expresión de solidaridad con Jorge Ramos, cuando fue expulsado por Trump de una conferencia de prensa, pero nada más.

El Donald ignora todo lo anterior. Pero “el rayito de esperanza” sí está enterado y sabe que calladito, se ve más bonito.

Twitter: @sanchezsusarrey

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