Opinión

Los “estrechos” de
la 'startup manía'

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Inadem

La primera presidencia del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) ha marcado nuevas pautas de la política pública hacia las Pymes. Entre ellas, de las más notorias, está la transparencia en la asignación de recursos en las categorías que determina. Proceso cuesta arriba y en empedrado.

Uno de los cambios de mayor profundidad está en marcar el énfasis de apoyo al emprendimiento de alto impacto y especialmente a los proyectos que surgen de los jóvenes.

La startup manía llegó a México y los primeros beneficiarios fueron inversionistas de riesgo extranjeros.

Ahora se quiere que estos proyectos sean aprovechados por capitales de riesgo nacionales fomentados en número y extensión por la autoridad, lo que sugiere reconocer algunos de los principales cuellos de botella a los que se enfrentará este propósito.

Nacional Financiera fue la madre de los primeros fondos de inversión, en 1987, pensados para Pymes. En 2007 se crea el Fondo de Inversión de Capitales alias el “Fondo de fondos”.

Fue creado con inversiones de 17 fondos más en donde participaban Nafin, Banobras, Bancomext y Focir. Fue un fondo de 500 millones de dólares de recursos propios con una inversión total en estos 17 fondos de más de cuatro mil millones de dólares.

Pero el asunto de la operación de un fondo de inversión de riesgo no se parece al de una incubadora; su arquitectura y engranaje es muchísimo más sofisticada. No es, para decirlo claro, un “enchílame esta gorda”.
Muchos pueden tener dinero, pero no todos tienen la capacidad de operar seriamente un fondo de inversión de riesgo eficiente como los que busca el Inadem.

Pero hay otro estrecho más importante y que señala un problemón estructural serio.

Si un fondo de inversión, digamos, tiene el reto de apoyar a 20 proyectos (vámonos cortitos) y en promedio se invierte en 10 por ciento de los casos a disposición y con aspiraciones a ser apoyados, tenemos que 40 fondos de inversión hoy requerirían de una masa de probables proyectos a apoyar en montos de ocho mil anuales.

¿El sistema educativo nacional genera ocho mil emprendimientos con contenidos de innovación importante? No.

Y ahí es donde está el problema mayor. El Inadem trabaja hoy, porque no puede hacerlo de otra manera, sobre una epidermis muy delgada porque el sistema educativo nacional no está orientado hacia el ejercicio de promoción del emprendimiento.

Los sistemas de apoyo y generación de startups exitosos lo han sido, como el caso de Israel que tanto gusta a México, porque su sistema educativo, todo, está orientado hacia la promoción de la innovación y la actitud emprendedora, cosa que en México estamos a años luz de poder impulsar porque el sistema educativo mexicano resuelve hoy otros problemas estructurales.

En México estamos cazando a aviadores y forcejeamos con los líderes sindicales del magisterio que vandalizan calles y avenidas porque se les quiere valorar en sus capacidades y habilidades tutoras.

¿Da el sistema educativo ocho mil casos “valorables” por los capitales de inversión de riesgo o serán “fondos de riesgo de inversión”?

De tin marín…
Enrique Jacob Rocha se reunió ayer con representativos del ecosistema emprendedor para escuchar ideas que mejoren la Semana Nacional del Emprendedor. Ejercicio muy sano que permite al presidente del Inadem tomarle el pulso directamente al ecosistema al que se debe. No debería suspender esa dinámica. Le da a su gestión un sesgo participativo y colaborativo que debe caracterizar a un buen gobierno.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

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