Opinión

Los escenarios del segundo semestre


 
¿Qué esperar del segundo semestre de 2013?
 
Hay quienes piensan que aunque la economía no tuvo un buen desempeño en la primera mitad de este año, tendrá mejores resultados en los segundos seis meses que comienzan el próximo lunes.
 
Me temo que quienes esperan que casi por milagro venga el cambio de tendencias se van a llevar una decepción.
 
Hay elementos para pensar que la segunda mitad del 2013 va a ser también muy compleja.
 
Vamos por partes.
 
La volatilidad de los mercados financieros no se va a ir. Ya se instaló por un buen rato y va a continuar en los próximos meses.
 
No se trata de vaivenes en todo momento sino de episodios recurrentes de altibajos de las variables como las divisas, las tasas, los precios de las acciones, los commodities, entre otros.
 
La razón es que los factores de incertidumbre que han provocado en meses pasados dichas fluctuaciones van a permanecer, por ejemplo, la incertidumbre respecto a cómo se va a retirar la liquidez excesiva de los mercados financieros.
 
Salvo que haya una sorpresa, la Reserva Federal va a seguir deshojando la margarita y no nos va a definir una regla clara. Un buen día nos va a dar la sorpresa y punto.
 
Tampoco queda claro lo que va a pasar con China. Estamos en estos días en un periodo de calma pero en cualquier momento resurge la inestabilidad derivada del excesivo endeudamiento que ya existe en algunos sectores de ese país.
 
La calma no va a llegar en los próximos meses y las inversiones van a seguir afectadas por esa circunstancia de incertidumbre.
 
Hasta hace pocas semanas parecía que la economía estadounidense iba claramente mejor. Luego de la revisión a la baja del crecimiento del PIB en el primer trimestre, ya no está tan claro cuánto mejor.
 
Las cifras del comercio exterior a mayo nos indican que, salvo el sector del automóvil, el resto de las exportaciones de manufacturas ya padecen. Respecto al mercado doméstico, quizás el tema que más preocupa es la regularización del gasto público.
 
Aunque Hacienda no lo diga expresamente, en cualquier ámbito de la administración pública se admite la existencia de subejercicios. De hecho, esta semana hubo una reunión de alto nivel en Los Pinos en la que se explicó que el subejercicio que existe es comparable con el del arranque de otras administraciones.
 
Y además, hubo la promesa de que ya con el arranque inminente del segundo semestre se va a regularizar.
 
Tome en cuenta, sin embargo, que las cuentas que hace usualmente Hacienda descuentan al ejercicio del gasto, los menores ingresos respecto a los programados, sea por efecto cambiario en el caso de exportaciones de crudo o bien por menor actividad económica en lo que toca a la recaudación.
 
Así que no sería raro que pronto se señalara que ya nos emparejamos en el ejercicio del gasto, siempre y cuando se le resten los menores ingresos respecto a los previstos.
 
Creo que sí va a existir –como usualmente sucede en el arranque de las administraciones- un mejor segundo semestre en cuanto a consumo e inversión públicas, pero va a estar lejos de ser el factor que permita alinear la marcha económica.
 
Finalmente, no hay que perder de vista que el segundo semestre va a estar lleno de inquietudes políticas.
 
Sigo pensando que sea cual sea la reforma energética que se haga, aun sin cambios constitucionales, va a generar reacción por parte la izquierda o al menos de un sector de la izquierda.
 
Si a eso le suma la sacudida que va a producir el tema fiscal, creo que vamos a tener un segundo semestre con nubarrones políticos, que inevitablemente van a incidir en un menor desempeño económico.
 
Si la elección fuera entre un 2013 malo pero con reformas que potencien el crecimiento y un 2013 bueno pero sin reformas, la opción clara es la primera.
 
 
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