Opinión

Los discursos del Tianguis Turístico

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Tianguis

ACAPULCO. La industria turística mexicana está viviendo su mejor momento con los inusitados resultados obtenidos el año pasado, con récords históricos en cuanto a recepción de visitantes, divisas y balanza turística.

En este sector todos están contentos y optimistas, humor que se reflejó en el Tianguis Turístico, con el presidente Enrique Peña Nieto encabezando la ceremonia de inauguración en una gran comida en los jardines de Mundo Imperial, el moderno complejo del empresario Juan Antonio Hernández, que muestra el nuevo rostro de Acapulco en la Zona Diamante.

Como ya es usual en este evento, los discursos corren a cargo del gobernador de la entidad, la titular de la Secretaría de Turismo federal y de dos representantes de la iniciativa privada.

Durante mucho tiempo, las tres agrupaciones gremiales que existen se disputaban, y a veces alternaban, la oportunidad de tomar la palabra; y cada una de ellas reclamaba tener, por diferentes razones, la mayor representatividad del sector.

Sin embargo, desde que Miguel Torruco –hoy secretario de Turismo de la ciudad de México— dejó de encabezar la Confederación Nacional Turística, en los altos niveles del gobierno no parecen concederle a su sucesor, Jorge Hernández, el peso necesario para participar en los discursos de los eventos oficiales. Hernández se hizo cargo de la agrupación en 2012 y dos años después la desapareció para dar nacimiento a la Confederación de Organizaciones Turísticas de México (Coturmex).

Días antes de crear Coturmex, Hernández reactivó a la Confederación de Organizaciones Turísticas de México y América Latina (Cotal), de la cual también es presidente, pero ninguno de estos cargos ha sido suficiente para que hable en un Tianguis.

A quien siempre se le concede la palabra es al presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico, Pablo Azcárraga, quien representa a los empresarios más influyentes y adinerados del sector. Y, regularmente, su discurso suele recibir buenos comentarios de la gente de la industria turística; esta vez no fue la excepción.

El lunes, le presentó a Peña Nieto un plan de cinco puntos para sostener, al menos por los próximos tres años, la buena dinámica de crecimiento del turismo que se registró en 2014, en el cual sobresale: primero, el espaldarazo a Rodolfo López Negrete, director general del Consejo de Promoción Turística de México, al poner como primer tema la continuidad en las políticas de este organismo –lo cual ya había hecho cuando terminó el sexenio de Felipe Calderón y que seguramente influyó para que el responsable del CPTM fuera ratificado en el cargo por la actual administración–; y, segundo, la intención de que se les permita a los empresarios influir más en las decisiones del Consejo.

A lo anterior Peña Nieto respondió que había tomado nota de sus peticiones, mismas que prometió revisar para después discutirlas conjuntamente.

Pero así como Azcárraga suele salir bien librado, el que siempre se lleva las críticas –en privado— es Enrique Solana, presidente de la Concanaco-Servitur, quien acostumbra desperdiciar los minutos que se le dan, al dedicarlos a halagar al presidente y a felicitar a gobernadores y toda clase de funcionarios. Ya no es raro escucharlo pronunciar un discurso vacío, carente de ideas y de propuestas, lleno de lugares comunes.

Pero, a pesar de estos incidentes, la celebración del Tianguis Turístico número 40 inició con buenos augurios, reflejando que la industria turística nacional pasa por un momento excepcional.

Tan es así que, como lo señalamos la semana pasada, el propio Peña Nieto destacó y confirmó el regreso de nuestro país al top ten mundial, después de que en 2013 caímos del sitio trece al quince. Sin duda, es momento de presumir lo alcanzado.

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