Opinión

Los dilemas del poniente

 
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Santa Fe. (Cuartoscuro)

Sus precursores justificaron durante años la necesidad de desarrollar la mancha urbana hacia el Poniente. Primero fue Bosques de las Lomas, luego Huixquilucan y en fechas más reciente Santa Fe e Interlomas.

Siempre se habló de un desarrollo inmobiliario entrampado por las promesas incumplidas por autoridades en la dotación de servicios urbanos, peloteada durante años por los distintos líderes de las distintas demarcaciones políticas, además de la falta de criterios urbanos que regularan el crecimiento de una de las zonas con mayor reto de ingeniería en la ciudad y Estado de México.

Es un hecho que los planes maestros de desarrollo urbano se quedaron en el escritorio o fueron truncados al paso del tiempo. Siempre rebasados por la dinámica del mercado.

La evolución inmobiliaria y la presión de la oferta y demanda la crecieron más rápido que la propia planeación de las grandes ciudades del mundo lo han hecho.

Cierto es que cada año, las épocas de lluvia son caóticas no sólo por las inundaciones, sino por el caos vial. Pero el caso de ayer, que afectó la infraestructura inmobiliaria y urbana de esta zona del Poniente, abre el cúmulo de expedientes complicados que no ha sido resuelto en años.

Las afectaciones generadas a inmuebles, autos, comercio y vivienda evidencian cómo la fuerza de la naturaleza gana cuando se carece de una adecuada planeación. Se olvida rápidamente que las inundaciones son producto de la falta de infraestructura, planeación y así como de la voracidad de autoridades que no cumplen con su labor de vigilar e intermediar.

¿Entonces a dónde van los miles de pesos que autoridades de agua, predial y licencias de uso de suelo y construcción reciben de la iniciativa privada cuando un proyecto inicia?

Sucedió en su momento en Santa Fe, zona para la cual se creó un plan maestro desde 1970 y materializado por Servimet (Servicios Metropolitanos) en 1987 a través de la definición Zona Especial de Desarrollo Santa Fe, mismo que no llegó a sus metas de largo plazo y que en los noventa con la atención del relleno sanitario Prados de la Montaña y la construcción del hoy Centro Santa Fe concluyó los cimientos de lo que hoy se constituye como uno de los corredores inmobiliarios más importantes de la ciudad.

Sin embargo, pese a los grandes planes durante años autoridades de Álvaro Obregón y Cuajimalpa han sido copartícipes de la falta de servicios como agua, recolección de basura, drenaje y luz a corporativos y primeros habitantes de los proyectos residenciales en la zona.

Es por ello que funcionarios de la dupla delegacional mencionada, además de Miguel Hidalgo, Huixquilucan y Naucalpan deben muchas respuestas a la población e inversionistas. Las inundaciones y su daño no coinciden con los miles de metros cuadrados residenciales, comerciales y de oficinas que se han levantado en la zona con mayor poder adquisitivo.

Tal pareciera que la falta de ética y responsabilidad en el otorgamiento de licencias, cambios en los usos de suelo y la inexistente política de desarrollo urbano de largo plazo acercaron el fatífico destino donde la rendición de cuentas y las soluciones de largo plazo no existen.

Twitter:@claudiaolguinmx

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