Opinión

Los defectos
de la ‘filosofía Chong’

1
   

   

Osorio Chong

El secretario de Gobernación dice bien cuando declara que los momentos de crisis no son para renunciar, sino para enfrentarlos. Por eso nadie pide la renuncia de su jefe, el presidente de la República, lo que se demanda es que quienes le fallaron al mandatario, y a quienes lo pusieron ahí, dejen espacio a nuevos cuadros, que eventualmente (no es seguro) tengan un mejor desempeño.

Ese es el defecto de la filosofía de Miguel Ángel Osorio Chong, de la cual hubo cátedra el lunes. Ese y otros, pero ese sobre las renuncias en las crisis es el más importante.

Él, Osorio Chong, es un colaborador que ha fallado de manera irremediable. Y la conferencia de prensa del lunes, en la que el secretario de Gobernación no trató de tranquilizar a un país en shock, fue un catálogo de defectos. Van algunos:

–Deslizó la idea de que si acaso hubo una falla, el origen de ésta es que el gobierno federal se vio limitado en su actuar porque deben respetar derechos humanos. Bendita cosa, el ministro encargado de la vigilancia de los derechos humanos alimenta la aversión de una ciudadanía que, harta de la delincuencia, a menudo cede a la tentación de pedir aniquilar a los delincuentes, no procesarlos.

–Intentó culpar a la anterior administración de no haber atrapado al Chapo. No sólo implica cierta mezquindad el no reconocer que FCH dotó de aparatos de inteligencia a la Marina, a la Policía Federal. Y que eso sirvió a quienes en su momento atraparon al Chapo. Acomodaticio, no quiso reconocer una verdad palmaria: al calderonismo no se le escapó ningún preso de prisión federal alguna. Al contrario, hasta se dio el lujo de verse bravucón. Revisen el repaso que le pone El Polígrafo de Milenio http://bit.ly/1fGrPtA

–Protagonista principal del fallo, resulta increíble que haya iniciado su mensaje del lunes queriendo comunicar que no hubo error. Recurrir a certificaciones y protocolos para intentar justificar el boquete sin parangón mundial, es el peor inicio cuando uno tiene la obligación de explicar una catástrofe: a nadie le importa lo que se hizo antes, sino por qué pudo ocurrir lo que sucedió. Es un argumento que implica soberbia y desdén por una ciudadanía agraviada.

Osorio Chong dijo el lunes que se queda porque tiene una responsabilidad. Tenía. Porque el saldo de no haberla cumplido es, ni más ni menos, la burla mundial. Su jefe, y su país, son objeto de humillación debido a su fallo. ¿Qué más falta para que dé un paso al lado?

El presidente de la República ha dado demasiadas muestras de que tiene una aversión a los cambios. El mandatario debe recordar que no le toca elegir las coyunturas, sino demostrar que puede responder adecuadamente ante ellas. Como no lo hiciera de manera satisfactoria en tres ocasiones pasadas –Ayotzinapa, Tlatlaya y 'casa blanca'–, su gobierno llevaba meses con la reserva de credibilidad en mínimos. Ahora, con el 'oso' de la fuga del Altiplano, se ha quedado en ceros.

Cuando la credibilidad se ha perdido, repostarla implica, ya lo ha explicado varias veces Jorge G. Castañeda, ir por ella a donde se encuentre, por ejemplo en nuevos colaboradores.

Como le ocurrió con Humberto Moreira, cuya permanencia en el PRI una vez estallado el escándalo por la megadeuda en Coahuila haría inverosímil el discurso “renovador” del candidato Peña Nieto, hoy la ‘filosofía Chong’ ahoga a la administración.

Todo funcionaba, patalea Osorio Chong, pero todo falló. Empezando por el secretario de Gobernación.

Twitter: @salcamarena

También te puede interesar:
Mil 700 millones y tres amigos muy visionarios
EPN, un presidente desnudo en París
Resucitemos al Padre Tembleque