Opinión

Los debates que queremos

    
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Hillary vs Trump

“Estábamos en un pequeño escenario y no importaba a donde yo caminara, él me seguía de cerca, mirándome, haciendo caras. Fue increíblemente incómodo. Él, literalmente, estaba respirándome en el cuello. Mi piel se erizó (…) ¿Te quedas tranquila, sigues sonriendo y continúas como si no estuvieran invadiendo tu espacio de manera constante? ¿O te volteas, lo miras a los ojos y le dices fuerte y claramente: ‘Aléjate degenerado?’”.

Acaba de leer un fragmento del libro What happened, de la excandidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Rodham Clinton. Habla de uno de los momentos del segundo debate a la presidencia en Washington University, el formato era distinto a todos: de pie, caminando frente a un público seleccionado, los candidatos se mostraban relajados, cercanos (tal vez Trump más cercano a Hillary de lo normal) y sin un acartonado candidato detrás de un atril.

Este debate sirvió para platicar de temas más cercanos a la gente: la seguridad en las casas, educación, los valores en casa, preguntas más personales.

¿Qué pasa en México? Aquí, aspirantes a gobernadores y presidentes han ‘debatido’ de la misma forma desde hace años, en un formato poco amigable con los ciudadanos, gris, en minutos que son aprovechados más para la guerra sucia, que siempre impera en las campañas electorales, y no en propuestas y cómo pretenden cumplir las eternas promesas de las que nos atascan.

En 2012, la última elección presidencial, todos los representantes de los partidos políticos ante el Consejo General del INE coincidían en que debía cambiar el formato mexicano: de nuevo, dichos de políticos que se quedan en palabras. Este año, durante las elecciones del Estado de México, nos enfrentamos al problema de nuevo: rondas de dos minutos de múltiples candidatos, que ni los acerca a los votantes ni deja ver propuestas específicas; vaya, ni siquiera les permite mayor movilidad corporal. Son formatos en el que seis personajes se vuelven de cartón y al mismo tiempo prometen ser el gobernante que todos queremos.

¿Por qué estamos hablando de debates presidenciales hoy cuando aún no tenemos ni candidatos? Porque es ahora cuando el Consejo General del INE está decidiendo y acordando sobre las reglas del juego en la contienda próxima, incluidos los debates, porque es ahora cuando los consejeros están intentando nuevas propuestas, como la que acaban de aprobar respecto al tema, porque quejarnos dos días antes, cuando todos los partidos hubieran firmado el acuerdo del formato del debate, ya no tendría sentido.

Este fin de semana el Instituto Nacional Electoral se manifestó por hacer algo distinto y tienen una propuesta para los partidos; no olvidemos que son ellos quienes deciden sobre la forma en que se llevará a cabo, el tiempo que tendrán todos para exponerse ante un México cada vez más incrédulo de las promesas políticas y harta de los pleitos y guerras sucias de los candidatos.

Se aprobó la posibilidad de extender de tres a cinco los debates presidenciales y a quitar un poco de la falsedad y acartonamiento del formato tradicional mexicano, de forma que los ciudadanos puedan conocer más a quienes aspiran tener las riendas del país el próximo sexenio.

“Estamos quitando los ‘corsets’ que sirven de base para debates rígidos, acartonados, muchos de los cuales se traducen en lectura, por parte de los aspirantes, de textos prefabricados, que terminan siendo soliloquios sucesivos de uno u otro candidato”, declaró Lorenzo Córdova a los medios de comunicación.

Recordemos además que 2018 pinta para ser una contienda con múltiples candidatos, no sólo porque algunos de los partidos que normalmente vemos en alianza, como el Panal o el PVEM ya manifestaron intención de ir por su cuenta, sino por la posibilidad de que por primera vez haya candidatos independientes buscando llegar a Los Pinos.

¿Por qué les cuesta tanto a los partidos en soltar su discurso hecho y que los aspirantes leen –a veces mal– en pantallas de prompter? Quizá sea porque creen que deben exhibir lo menos posible a candidatos torpes y no salir de su zona de confort, aquella donde no hay enfrentamiento, no hay debate y menos acercamiento personal.

Twitter: @jrisco

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