Opinión

Los curas pederastas
al desnudo

 
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Pederastia. (letraroja.com.mx)

El que a nosotros mexicanos -por sentimientos solidarios con sus realizadores- nos causara cierto desaliento que El Renacido no fuera considerada la mejor película por la Academia de Artes Cinematográficas de Estados Unidos, nos fue recompensado con generosidad con el premio  para Spothligt o En primera plana.

La película es un documento que relata cómo la primera unidad de investigación periodística creada en el Boston Globe accedió a publicar el sinnúmero de abusos sexuales perpetrados por 97 sacerdotes con menores de edad que estaban a su alcance. Por esta investigación el Globe ganó el premio Pulitzer en 2003. Paso a paso, con efectividad profesional, los periodistas investigadores van tras las huellas de sacerdotes que, envueltos en sus sotanas, manipulan las mentes infantiles para aprovecharse de su inocencia. Ellos saben que contarán con el encubrimiento de obispos y prelados que reasignan parroquias y centros de capacitación para evitar las sanciones administrativas y sobre todo penales contra esos sacerdotes depredadores.

Una tarea periodística de investigación muy semejante realizó aquí en México el inicial Canal 40 de televisión, allá por 2004 cuando se denunció la organización pederasta que había instrumentado el sacerdote Marcial Maciel, cabeza de los Legionarios de Cristo. La película premiada como la mejor del año -en contraste con la actual tendencia cinematográfica de contar con derroche de tecnología que lleva a los más novedosos efectos especiales- se realizó con sencillez sin pretender hacer de los protagonistas los héroes a los que Hollywood nos tiene acostumbrado. De hecho, la película es una herramienta pedagógica para estudiantes y profesionales del periodismo; es también un elemento claro y transparente para el público en general que, de este modo, se da cuenta cómo el ministerio que debiera estar al servicio de los necesitados se convierte en una grotesca y lasciva oportunidad de gozo aunque para ello se tenga que atropellar severamente las conductas de los infantes abusados.

Los testimonios que nos ofrecen, inicialmente podría llevarnos a la idea de que los curas abusan de los niños y los jóvenes porque se les ha impuesto el celibato, aberrante imposición que los reduce a un nivel ajeno a su condición de varones hasta orillarlos a buscar satisfacción donde se pueda. ¿Por qué no buscar mujeres adultas, que consientan tener plena sexualidad? No, ahí están los niños y jóvenes que asisten a monasterios, cursos, clases o están recluidos en internados y escuelas que de este modo son presa fácil a sus instintos sin control. Sin embargo, los psicólogos hablan de otro tipo de motivaciones donde la profanación, el sometimiento, el pecado, la frustración e incluso la ira o la costumbre son factores definitivos.

En algún momento, la reportera que está en la puerta de la casa de un sacerdote, primero incrédula y luego fascinada, escucha a un sacerdote de Boston afirmar que sí, en efecto, él abusaba de los menores pero no era para sentir placer, simplemente lo hacía. ¿Por qué; qué pasa en esas mentes que abiertamente pueden disponer de esos cuerpos para, sin freno, hacer lo que quieren sin que los agraviados tengan plena conciencia de lo que les hacen? Ya adultos lo recuerdan, se sienten humillados, trastornados y severamente lesionados en sus conductas posteriores. Lo primero que buscan los sacerdotes pederastas es el ocultamiento y para ello se valen de los valores sociales, especialmente en sociedades conservadoras donde el sacerdocio es visto como algo ejemplar y, al mismo tiempo, como un recinto donde moran grandes intereses económicos y de influencia. Más tarde obtienen la protección de sus superiores. Sirva la presente nota para recordar la denuncia del joven Jesús Romero Colín, quien identificó al cura Carlos López Valdés de la parroquia de San Agustín de las Cuevas en Tlalpan, como su constante abusador durante casi cinco años.

Spotlight o En Primera Plana nos ubica en el centro de una sala de redacción con los obstáculos, aciertos y desencantos que se dan en cualquier medio de difusión; no hay héroes perfilados ni grandes desafíos que vencer. Nadie ha sido amenazado ni hay peligro de muerte por realizar sus trabajos. Hay rigor con los datos, trabajo en equipo y profesionalismo de principio a fin.

Gran enseñanza.

Twitter: @RaulCremoux

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