Opinión

Los cuentos chinos de la relación comercial México-China

La semana pasada, los días 12 y 13 de noviembre, después de haber concluido la Cumbre de Líderes de las Economías del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC por sus siglas en inglés), el presidente Enrique Peña Nieto inició su segunda visita de Estado a China en lo que va de su sexenio. Según lo declarado por él mismo, esta visita se inscribe en la decisión de ambos gobiernos de relanzar las relaciones de amistad y cooperación al más alto nivel, para que se traduzca en más inversiones, más empleos y más prosperidad para los dos países.

De manera general lo que el presidente Peña Nieto nos trae de regreso de China para México fue el haber atestiguado con su homólogo Xi Jinping la firma de 14 acuerdos de cooperación, los cuales según el comunicado de prensa emitido por la Presidencia de la República, servirán para revitalizar la relación bilateral, con inversiones por más de 14 mil millones de dólares (mmdd) de empresas chinas en México en los rubros de energía, minería, infraestructura, telecomunicaciones y turismo.

Podríamos pensar que estas son buenas noticias para México, pero la realidad es que después de la primera visita de Estado de Peña Nieto a China en abril de 2013, y después de que el presidente chino Xi Jinping visitó México en junio de ese mismo año, escuchamos noticias similares en el sentido de que se relanzaba la relación entre ambas naciones buscando un beneficio mutuo. La realidad es que éstas han resultado ser promesas incumplidas y nos muestra que ahora China nos compra menos mercancías que antes, mientras que México rompe todos los récords respecto a importaciones provenientes de China, lo cual se ha traducido en un cada vez más deteriorado saldo de la balanza comercial en perjuicio de nuestro país.

De acuerdo con información que se puede consultar en el Banco de Información Económica (BIE) de Inegi, en los primeros nueve meses de 2014 las exportaciones totales de México al mundo totalizaron 294.005 mmdd, lo que implica un incremento de 4.6 por ciento respecto a las exportaciones totales registradas en los mismos meses de 2013. No obstante, cabe señalar que mientras las exportaciones totales de México muestran este dinamismo, las ventas a China reportan un retroceso de 2.8 por ciento al haber pasado de 4.801 mmdd en los primeros nueve meses de 2013 a 4.669 mmdd en los mismos meses de 2014.

De esta manera, no obstante los discursos oficiales en el sentido de fortalecer la relación comercial entre ambas naciones, China vio reducida su importancia relativa como destino de nuestras exportaciones al pasar de 1.71 por ciento en los primeros nueve meses de 2013 a 1.59 por ciento en los mismos meses de 2014.

Por el lado de las importaciones totales por parte de México, tenemos que en los nueve primeros meses de 2014, éstas sumaron 295.768 mmdd, lo que implica un aumento de 4.1 por ciento respecto al monto importado en los primeros nueve meses de 2013. En este contexto se debe destacar que las importaciones provenientes de China crecieron más rápido que las totales, ya que éstas pasaron de 44.990 mmdd en los primeros nueve meses de 2013 a 48.007 mmdd en los mismos meses de 2014, lo que implica un aumento de 6.7 por ciento.

De esta manera, China aumentó su importancia relativa como proveedor de mercancías a México al pasar de 15.83 por ciento del total en los primeros nueve meses de 2013 a 16.23 por ciento en los mismos meses de 2014. ¿Es mutuamente beneficiosa una relación comercial con una país que sólo nos compra 1.59 por ciento de lo que vendemos, pero nosotros le compramos 16.23 por ciento de todo lo que compramos? La respuesta es no, y lo que denota es que hay un claro ganador y un claro perdedor de esta relación.

Así pues, al analizar que las exportaciones de México a China cayeron 2.8 por ciento en el último año, y ver que por el contrario las importaciones provenientes de China hacía México crecieron 6.7 por ciento en el mismo periodo, es de suponerse que el ya de por sí abultado déficit en la balanza comercial que teníamos con dicha nación asiática se deterioró aún más en perjuicio de la producción y empleos en México, y en favor de estas variables en China.

En los primeros nueve meses de 2013 México registró un déficit en su balanza comercial con China de 40.189 mmdd, mientras que en los primeros nueve meses de 2014 dicho déficit aumentó a 43.338 mmdd, lo que implica un crecimiento del déficit mexicano de 7.8 por ciento en tan sólo un año.

Si esta tendencia continúa, pues estaríamos viendo que el déficit en la balanza comercial de México con China pasaría de un total de 54.851 mmdd en todos los meses de 2013 a uno de casi 60 mmdd en 2014, lo cual limitaría fuertemente las posibilidades de crecimiento económico en México y más bien seguiremos contribuyendo para que China se consolide como potencia económica global. Y una reflexión pertinente en este momento es que si bien las cifras del déficit comercial de México con China son terribles, ¿cómo serían éstas si no tuviéramos en México el grave problema de subvaluación en las aduanas? Sin duda el déficit se presentaría al menos 20 por ciento más abultado.

Así pues, la información presentada ilustra que la visita que hizo el presidente Peña Nieto a China, y la posterior visita del presiente Xi Jinping a México en 2013, pues no sirvieron para mejorar la relación comercial entre ambos países, ya que ésta es ahora más desigual que antes, lo cual se debe a que China ve por sus intereses por sobre los de otras naciones, aunque en sus discursos digan otra cosa.

Diversos analistas internacionales han acusado a China de ser una nación que incumple sus compromisos internacionales en materia comercial, ya que su prioridad es crecer para darle empleo a los millones de chinos que migran anualmente del campo hacía las ciudades costeras, por lo que no se tocan el corazón a la hora de buscar exportar lo más que se pueda al costo que sea, y de buscar la manera de limitar sus importaciones que no sean de materias primas.

Entonces, con base en lo hasta ahora planteado que nos puede hacer pensar que la relación comercial entre México y China mejorará. honestamente no veo por dónde pueda hacerlo, y por el contrario, los chinos seguirán tomando ventaja de nuestros mercados abiertos y aduanas porosas para seguir invadiéndonos con sus productos, que si bien pueden satisfacer necesidades de consumidores nacionales, también es cierto que al entrar bajo esquemas de subsidios, dumping, subvaluación, con trabajadores sin seguridad social, explotando la mano de obra, etcétera, destruyen empleos en México y limitan las posibilidades de crecimiento económico.

Lo que trajo el presidente Peña Nieto de China no son más que falsas promesas que le hicieron quienes por años han crecido con base en un capitalismo depredador y sin escrúpulos. Es por ello que reiteramos a que la apuesta de nuestro país debe ser por un crecimiento basado en el fortalecimiento del mercado interno y de la micro, pequeña y mediana empresas (Mipymes).

El autor es director General GAEAP.

Correo: alejandro@gaeap.com

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