Opinión

Los Calderón

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Calderonistas. (ilustración)

Margarita Zavala se está ilusionando con una candidatura presidencial destinada al fracaso, y sus amigos no tienen el valor de decírselo.

Ella fue una primera dama ejemplar, que tuvo un amplio reconocimiento por su calidad humana y su distancia de los asuntos públicos de su marido.

Pero de ahí a pensar que eso la convierte en una candidata natural a la presidencia hay un mundo de diferencia.

Las cuentas de la administración de su marido, Felipe Calderón, no le sirven para ninguna campaña presidencial.

Se está equivocando al confundir el respeto a la discreción con que asumió su papel de esposa del presidente, con popularidad para encabezar un proyecto de nación.

Ella salió bien librada de Los Pinos porque no entró a la disputa política diaria. Ahora decidió saltar al palenque donde las toman y las dan, lo que es un error pues no va a salir bien librada.

El sexenio de su marido no fue ejemplar, sino más bien lo contrario. No va a arrastrar votos con esa carta de presentación, porque es contraproducente.

La semana pasada, en Michoacán, hubo una muestra de lo que piensa la población del sexenio calderonista.

Luisa María Calderón Hinojosa, hermana del expresidente, obtuvo el tercer lugar en la elección para gobernador. Es decir, los Calderón fueron terceros en su tierra.

Ahí hay un rechazo implícito a la familia Calderón, no sólo a la candidata Luisa María, que intelectualmente no está por debajo de Chon Orihuela ni de Silvano Aureoles.

¿No se nota eso? ¿No lo ven? ¿Nadie le dice a Margarita que va a entrar a un herradero del que va a salir vapuleada? ¿De veras creen que hay un gran recuerdo del sexenio de su esposo?

Por las circunstancias que sean, el gobierno de Felipe Calderón dejó un país en peores condiciones que como lo encontró.

El funcionamiento de la economía fue inferior que en los sexenios anteriores, pues sólo se creció al 2.1 por ciento en promedio.

El deterioro del poder adquisitivo del salario fue dramático, al grado de arrojar un incremento millonario de ciudadanos en pobreza extrema.

La criminalidad tuvo un crecimiento exponencial y la inseguridad se extendió en prácticamente todo el país.

No se castigó la corrupción. Al amparo del poder se hicieron negocios que están a la vista de todos (la Estela de Luz, por citar uno), que este gobierno no tuvo la decisión de sancionar.

La educación se le entregó al sindicato y se cogobernó con Elba Esther Gordillo.

Todo lo anterior tiene una explicación: la crisis internacional, el empoderamiento de bandas de narcotraficantes que había que combatir de inmediato, más la correlación de fuerzas al interior del país, etcétera.

Pero el resultado ahí está: un mal sexenio para México.

Con ese legado Margarita no va a llegar ni a la esquina, por más que se ilusione y nadie le diga cuál es la realidad que está pisando.

Twitter: @PabloHiriart

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