Opinión

Los 'bullies' ruso y turco: Putin vs. Erdogan

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Vladimir Putin

Vladimir Putin no lo podía creer. El 24 de noviembre pasado, uno de sus aviones (S 24) de combate utilizados contra el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) fue derribado por Turquía. Después de varias advertencias por parte de las autoridades turcas sobre la violación de su espacio aéreo, dispararon y derribaron al avión ruso. “Fue una puñalada por la espalda,” espetó Putin en una conferencia de prensa en Jordania, donde estaba de visita.

Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, al más puro estilo utilizado por Putin tanto en Ucrania como en Georgia, primero lanzó un golpe y después explicó sus acciones en una reunión de emergencia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Para Putin, esto representa una gran humillación. Cuenta con los recursos militares para contraatacar, pero está atado de manos. La razón principal es la pertenencia de Turquía a la OTAN, en la cual si fuese atacado tendría el apoyo incondicional de los 28 miembros de la organización. Además, Turquía cuenta con uno de los ejércitos más grandes del mundo, y es la principal potencia militar de Medio Oriente después de Israel.

El incidente pone de manifiesto dos dinámicas de la seguridad global contemporánea: primero, hay algunos bullies en el escenario internacional como el ruso Putin y el turco Erdogan que ante la ausencia de una autoridad central ponen al planeta cerca de una hecatombe mundial. Segundo, el grupo de enemigos comunes del Estado Islámico –EU y sus aliados occidentales como Francia y Alemania, pero también Rusia, Turquía, Arabia Saudita e Irán–representa una complejidad extraordinaria y hace de enemigos declarados como Irán y Estados Unidos o Rusia y Arabia Saudita, una alianza difícil de consolidar.

La Rusia de Putin no puede tan fácilmente roer el hueso de Turquía como lo ha hecho con Ucrania. Rusia está atrapada en su propio juego, pagando los costos de su invasión a tierras ucranianas. El enojo de Rusia ha llegado a tal punto en el que ha utilizado los insultos y acusaciones personales en contra del presidente Erdogan, quien desde 2003 fungió como el hombre fuerte, primer ministro y desde agosto del año pasado, como presidente.

La disputa entre ambos dirigentes refleja los anhelos de ambos en recuperar su papel como grandes potencias en un espacio medio oriental en plena descomposición y en donde Siria es un escenario estratégico importante. Putin sueña con regresar al Medio Oriente después de haber sido una potencia decisiva durante gran parte del siglo XIX y en la Guerra Fría, cuando Moscú era influyente y protector desde El Cairo hasta Bagdad, pasando por Damasco y Adén. Hoy día, solamente le queda Damasco y no quiere perderlo sino hacer de Siria el punto de partida de una nueva influencia rusa.

En cambio, la Turquía de Erdogan anhela un nuevo “otomanismo” como en los tiempos en que Estambul dirigía al mundo árabe de Trípoli a Bagdad, mundo del que fue expulsado por las potencias europeas. Al perder su acercamiento con Libia y Egipto, solamente le queda buscar influencia en la franja de Gaza y en Siria.

Esta disputa se trata de dos sueños imperiales; de los deseos de dos autócratas que intentan volver a un juego de poderes que en pleno siglo XXI, con nuevos factores como el mercado del petróleo, ya no tiene cabida.

La fricción ruso-turca también pone de manifiesto la enorme dificultad para coordinar una coalición de los disímbolos enemigos comunes del Estado Islámico.

En estas situaciones tan complicadas del ajedrez mundial se impone una lectura realista. Los Estados participantes harán prevalecer sus intereses y no parece que la terrible carnicería de París o la explosión de un avión ruso en el aire con 222 pasajeros hayan borrado estas diferencias. Estos ataques terroristas no fueron suficientes para dejar a un lado las ambiciones de unos y otros, rusos y turcos pero también iraníes, sauditas e incluso europeos. ¿Qué evento terrorista tendrá que acontecer para que los enemigos de Estado Islámico hagan caso omiso de sus intereses estratégicos y se coordinen entre ellos?.

Twitter: @RafaelFdeC

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