Opinión

Los BRICS entraron en Durban a un nuevo ciclo de su desarrollo

Con su encuentro de la semana pasada en Durban, los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) completaron su primer ciclo de reuniones cumbre -una en cada país socio del bloque) para entrar a la etapa de institucionalización y de pasos concretos hacia su desarrollo conjunto, tal como lo pronosticó el economista Jim O'Neill, titular de administración de activos en Goldman Sachs.
 
Correspondió a un nativo de Durban, puerto enclavado en el Índico Occidental, Pravin Gordhan, ministro de Finanzas surafricano, hacer el anuncio más espectacular, la creación de un banco de desarrollo que rivalizará con los obsoletos organismos de Bretton Woods, el FMI y el Banco Mundial. Su capital inicial ascenderá a 50,000 millones de dólares, precisó Gordhan, nacido en 1949 y excomisionado del Servicio Fiscal de Suráfrica, expresidente de la Unión Mundial de Aduanas y artífice del Consejo Ejecutivo de Transición que sentó las bases para el primer gobierno no racista de Pretoria en 1994.
 
Si bien todavía hay detalles estructurales que deberán negociarse para hacer realidad el banco, el anuncio de Gordhan es una clara expresión de los planes que discutieron los líderes del grupo que representa 25% del PIB y 40% de la población global.
 
Ahí están también, por supuesto, el convenio entre Beijing y Brasilia para intercambiar el equivalente a 30,000 millones de dólares en sus respectivas divisas, a fin de protegerse contra nuevas crisis del dólar y el euro, lo mismo que el establecimiento de su propia agencia de calificación crediticia, para librarse de la dictadura de Standard & Poor's y Moody's, dominadas por Wall Street y la City, o el Acuerdo Contingente de Reservas, al que China aportó 41,000 millones de dólares, por 54,000 millones de India, Brasil y Rusia, así como 5,000 millones de Suráfrica.
 
Complemento
 
La relación complementaria de los BRICS quedó de manifiesto, asimismo, con el pacto entre Moscú y Beijing para desarrollar la inmensa región del Trans-Baikal en Rusia e incrementar las importaciones chinas de gas ruso, lo que liberará al coloso asiático de los nudos estratégicos -y cada vez más hostiles- en los estrechos de Ormuz y de Malaca, por los que pasa buena parte de su abasto energético.
 
Como lo ha expuesto Jaswant Singh, exministro indio de Finanzas, anota Asia Times, el banco de desarrollo puede canalizar el know-how chino para que Nueva Delhi cubra sus necesidades masivas de infraestructura. Claro que hay diferencias políticas y económicas en el bloque; sin embargo su evolución puede borrarlas gracias a su experiencia común y rechazo del modelo neoliberal que Occidente les había impuesto. Cabe mencionar en este marco a la Iniciativa Chiang Mai de Multilateralización, que incluye a China, Japón y otros once países, donde las economías más poderosas carecen de veto y su objetivo es favoreceer a los socios menos desarrollados.
 
Frente a las críticas de The New York Times, que observó una ausencia de metas compartidas 'para funcionar eficazmente como contrapeso de Occidente' ya que los BRICS poseen 'economías ampliamente divergentes' y son 'más que aliados, rivales en la economía global', vale la pena recordar que O'Neill, quien acuñó en 2001 el término BRIC (sin Suráfrica), subraya que aún creciendo a 7.7% en 2012, China 'generó el equivalente a otra economía griega cada once semanas y media', por lo que el exagerado parloteo acerca de su 'enfriamiento' fue en realidad una medida planificada para controlar la inflación y los riesgos de sostener una expansión por encima de diez por ciento.
 
El Programa de Desarrollo de Naciones Unidas lo reconoce: 'por primera vez en 150 años, el producto combinado de las 3 principales economías en desarrollo, India, China y Brasil, es casi igual que el PIB combinado de las viejas potencias industriales del norte". Ya veremos por qué camino se deciden México, Indonesia, Corea del Sur y Turquía, 'mercados en crecimiento' del grupo MIKT identificado por O'Neill.