Opinión

Los Borgia de 'petatiux'

   
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morena

El papado de Andrés Manuel López Borgia está en problemas. Acostumbrado, como el papa Alejandro VI, a disponer de amigos y enemigos a su antojo, a salvar a algunos y condenar a la muerte a otros, Andrés Manuel ha topado con un hueso duro de roer: un miembro de su iglesia formado de la misma manera: priista de décadas que huyó de ese partido para refundarlo de manera personal en otro lado: uno en Zacatecas y otro a nivel nacional. Como en las ancestrales grillas vaticanas, el poder los divide. Monreal no se conformará con nada que no sea CDMX porque de ahí va por la presidencia. Él sabe que el Papa lo quiere exiliar, lo quiere fuera, le estorba. Monreal es consciente desde hace tiempo de que no puede ni comer con él porque puede morir envenenado, que las formas de eliminarlo pueden ser variadas y por eso sale a la opinión pública, para avisar que su vida política está en peligro.

Como se ha vuelto un escándalo la elección de Claudia Sheinbaum, algunas cosas van quedando en claro. Primero, ya se entiende por qué Andrés Manuel desconfía de las encuestas. Las que realizan en ese partido no son confiables pues él define el resultado: no sólo el ganador sino también quién queda en segundo o tercer lugar. Entonces él piensa que todas las demás encuestas tienen los resultados que quiere el dueño del negocio que las paga.

Otra cosa que queda clara es que el enojo de Monreal tiene fundamento. Si él era más conocido que Claudia era obvio que tuviera más comentarios negativos. A mayor conocimiento crecen las calificaciones en lo positivo o negativo (depende el personaje). La cosa es que fue la única encuesta donde perdió en todo, menos en ser percibido como menos honesto (quizás aquí la encuesta no mintió).

No será fácil para Morena, la iglesia de Andrés Manuel, procesar estos asuntos. Las épocas de selección de candidaturas son épocas convulsas para los partidos. Quien no queda se quejará, se moverá porque el que quede en su lugar seguramente será un favorito del jefe máximo. Como los Borgia, Andrés Manuel ha nombrado a sus hijos (tres) jefes de Morena en la CDMX, Tlaxcala y en el Estado de México. Son el orgullo de su nepotismo. Sorpresivamente, nadie le reclama nada sobre estos nombramientos que, si los hubiera hecho el PRI o alguien de otro partido, sería verdaderamente escandaloso. José Ramón, un vago que tuitea en inglés, es el hijo a cargo del partido en el Estado de México. Perdieron las elecciones y ahí sigue. ¿Cuánto gana? ¿Qué está a su cargo? ¿A quién responde? Nada se sabe y no se pueden cuestionar las decisiones del Santo Pontífice de Morena porque quien lo haga es eliminado. Él perdona, pero también condena. Son los Borgia de petatiux.

Sin embargo, como en el caso de aquel Papa, los propios súbditos de la iglesia se cansan del nepotismo, la cobertura de la corrupción, las traiciones, las intrigas, el aniquilamiento de los que no piensan como él ni los suyos. Y caen, irremediablemente caen, y Monreal puede ser la primera piedra del derrumbe.

Twitter: @JuanIZavala

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