Opinión

Los automovilistas están solos, muy solos

 
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Verificentro. (Archivo)

“La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente suspendió 52 líneas de medición de emisiones en 14 de 17 verificentros que fueron inspeccionados por el organismo”, advierte el periódico El Financiero y agrega, “la Profepa informó que 64 inspectores federales y abogados (¿abogados?), inspeccionarán los 447 verificentros de la Ciudad de México y los estados de México, Hidalgo, Morelos, Puebla y Tlaxcala, la llamada Metrópolis”.

No conformes con el caos que representa la medida del “Hoy no circula”, las autoridades parecen estar cocinando un nuevo problema para los automovilistas: no van a tener donde verificar sus vehículos para cumplir con la normatividad.

Morelos es el primer estado que quedó limitado al libre tránsito de sus vehículos por falta de centros de verificación.

¡Wow!, las autoridades al fin lograron resolver el gran misterio de las densas emisiones de carbono que tienen en una crisis permanente a la Metropolis: un círculo de corrupción perversa entre automovilistas y centros de verificación.

La estrategia de comunicación de las autoridades está corriendo sin ninguna dificultad. La hipótesis de que son los autos los únicos causantes de la contaminación parece ser contundente, y exime de cualquier sospecha a las fábricas, las construcciones, el desorden vial, la carencia de transporte público, y hasta los restaurantes argentinos con sus parrilladas de carbón.

Es posible que la próxima medida sea hacer una requisa a los verificentros para mantener sus servicios con el apoyo de nuestro noble ejército.

Listo, se ha descubierto al culpable y no será necesario tomar medidas sobre los camiones de carga que circulan sin verificaciones, los autos repartidores que hacen entregas fuera de horarios establecidos, las construcciones y las fábricas que no limitan sus operaciones.

En este escenario, los automovilistas tendrán que seguir sometidos a las políticas fallidas que las comisiones del gobierno están dando a los problemas del CO2, en tanto no exista un frente de comunicación por parte de urbanistas, científicos, fabricantes de automóviles o los propios verificentros que se mantienen callados como asumiendo culpas, y que podrían ser los únicos aliados a su causa.

La autora es Directora ejecutiva de la Bola de Papel Comunicación.

Twitter:@laboladepapel

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