Opinión

Los 43

1
 

 

Normalistas. (Alejandro Meléndez9

Murillo Karam libró una guerra perdida de antemano. Sin importar la calidad de la investigación, los resultados serían cuestionados. Para empezar, porque los hechos implicaban, por omisión, al procurador. Gracias al testimonio de René Bejarano, se sabe que la PGR fue advertida de las relaciones del alcalde Abarca con el crimen organizado en 2013 y principios de 2014, pero no hubo reacción alguna.

La explicación sigue pendiente. Lo que es indiscutible es que Murillo Karam no era el hombre indicado para despejar esta incógnita, porque debía investigarse a sí mismo. Pero, sea de ello lo que fuere, las pesquisas han, prácticamente, concluido y se ha hecho público el resultado.

Según el procurador, la verdad histórica se resume en dos frases: “los estudiantes normalistas fueron privados de la libertad. Privados de la vida, incinerados y arrojados al río San Juan, en ese orden”.

La versión del procurador coincide, en lo esencial, con la afirmación del padre Solalinde: “estaban heridos, y así como estaban heridos, los quemaron vivos, les pusieron diesel. Eso se va a saber. Dicen que hasta les pusieron madera, algunos de ellos estaban vivos, otros muertos”.

Vale puntualizar que Solalinde hizo esta declaración el 17 de octubre del año pasado y añadió lo siguiente: “¿qué es menos penoso para el sistema?, ¿decir que están calcinados con todo lo que implicó eso?, o decir que están desaparecidos y que no saben lo que les pasó, porque es menos impactante decir lo segundo, y además menos comprometedor, pero es más doloroso para los familiares tenerlos con la esperanza”.

Vueltas que da la vida. Cuatro meses después, el procurador detalla, con pelos y señales, la versión de Solalinde, que se convierte
–inesperadamente– en un referente de la veracidad de la investigación. Porque nadie puede acusar al sacerdote de querer encubrir o distorsionar los hechos.

Dicho eso, los resultados de la indagación jamás serán aceptados como válidos por dos razones: la tragedia ya se politizó y la verdad jurídica ha pasado a segundo plano; hay en la investigación de la PGR varios puntos débiles.

Primero, el testimonio de Jorge Montemayor. Según el titular del Instituto de Física de la UNAM, es imposible que los estudiantes hayan sido quemados en Cocula, ya que se hubiesen necesitado un promedio de 33 toneladas de troncos de árboles, de unas cuatro pulgadas de diámetro, para cremar 43 cadáveres. Y si fueron incinerados con llantas, se habrían necesitado 995 neumáticos que hubiesen dejado decenas de kilos de alambre de acero.

Segundo, las investigaciones del ADN han arrojado un solo resultado positivo y no hay esperanza de que se resuelvan los 42 casos restantes. Con un agravante: los peritos argentinos aclararon que no estuvieron presentes en el momento en que buzos y peritos de la PGR recuperaron la bolsa, ni participaron en el hallazgo del fragmento que dio positivo.

Tercero, la reconstrucción de los hechos por la PGR se basa en la confesión de varios detenidos, que han detallado lo que ocurrió. Pero, como bien se ha advertido, las confesiones en México se obtienen por presiones o por tortura y no son necesariamente confiables.

En suma, la PGR no cuenta –y todo indica que no contará– con evidencia científica (la identificación de los cuerpos o del ADN) que certifique que los 43 estudiantes fueron asesinados.

Así que se puede prever que las movilizaciones y las denuncias contra el gobierno de la República no se detendrán. Menos aún, cuando los padres lo último que quieren perder es la esperanza de que sus hijos se encuentren con vida.

Por lo demás, la incredulidad en México tiene asideros racionales fundados en la experiencia. El sistema de impartición y procuración de justicia no es confiable para el hombre común y corriente, amén de que se ha usado una y otra vez con fines políticos.

No hay, en consecuencia, razón para que la percepción de los ciudadanos cambie y acepte la versión oficial. La duda, pues, llegó para quedarse y con ella el movimiento reclamando la reaparición de los 43 estudiantes.

También te puede interesar:
Perspectivas 2015