Opinión

Los 40 años del celular... y los que faltan


 
Ayer se cumplieron 40 años de la primera llamada por teléfono celular y en una retrospectiva, podemos ver que nos cambió la vida.
 
No hay producto en la historia de la humanidad que tenga un crecimiento tan rápido como el del teléfono celular. Pocos dispositivos han cambiado tan rápido a la sociedad.
 
Era 1990 cuando la empresa en la que trabajaba me dio mi primer teléfono celular.
 
Medía aproximadamente 30 centímetros de altura y pesaba alrededor de medio kilo. Además, había que cargar al menos una enorme pila adicional, porque se agotaba rápidamente.
 
Para entonces, los teléfonos celulares ya tenían 17 años de existir. Sin embargo, en México seguían siendo una rareza.
 
Habían entonces 63,900 líneas celulares. Esto significa que existían apenas 8 celulares por cada 1,000 habitantes.
 
Si recuerda, en ese tiempo la empresa dominante en el mercado mexicano era Iusacell, entonces propiedad de la familia Peralta.
 
Si corre el reloj 10 años, las cosas habían cambiado ya radicalmente y el mercado era dominado por Telcel.
 
Los teléfonos celulares habían dejado de ser esos "ladrillos", que también se podían usar para defensa personal, y ya eran equipos muy compactos, aunque seguían utilizándose principalmente para la telefonía; es decir, para transmitir la voz.
 
La cantidad de celulares en México había aumentado a 14 millones de líneas. Esto significa que en esa década crecieron a una tasa media de ¡53.9% al año!
 
Sin embargo, la proporción seguía siendo muy pequeña: el número de líneas era equivalente apenas a 14.5% de la población mexicana.
 
Aunque seguimos llamándolo "teléfono celular", la realidad es que muchos de los equipos que surgieron en los siguientes años fueron más que un teléfono y se convirtieron en algo más cercano a una computadora.
 
Para 2010, el número de celulares en México llegó a 91.4 millones de líneas. Esto significa que el crecimiento en la década fue de 77.4 millones de líneas.
 
O, si se quiere ver de otra manera, todos y cada uno de los días de la primera década del siglo se contrataron 21,205 nuevos celulares.
 
El ritmo promedio de crecimiento, aunque menor al de la década anterior, siguió siendo altísimo, de casi 19% anual en promedio.
 
Al cierre del año pasado, por primera vez en México se cruzó una simbólica frontera: 100 millones 611,000 líneas celulares.
 
Y la densidad ya fue mucho mayor, pues las líneas celulares representaron alrededor de 88% de la población total en el país. Y si sólo consideráramos la población adulta, es decir, la de más de 18 años, la cifra ya superaría el 100%.
 
La generalización del uso del celular nos ha cambiado la vida, así como el funcionamiento de la economía.
 
En las zonas urbanas, la mayor parte de las personas que trabajan, de casi todos los estratos sociales, está siempre localizable. Hay miles y miles de plomeros, electricistas, enfermeras y demás, cuya oficina es un celular.
 
En otro segmento, el celular se ha convertido en el medio número uno de acceso a Internet. La AMIPCI señala que en el último año se duplicó el número de smartphones, que se usan para conectarse a Internet y llegó a 58%.
 
En un segmento que todavía es pequeño, pero creciente, el celular además se ha convertido en medio de pago, pantalla de video, medio para recibir correo, lector de libros, cámara fotográfica y de video; procesador de textos, GPS, radio, grabadora de audio y... mejor ya no lo aburro con más aplicaciones.
 
Dicen que el negocio de las telecomunicaciones en México es de 30,000 millones de dólares. Pues ese número se queda corto respecto al potencial que tiene.
 
Quizás los celulares ya no aumenten tanto en número, pero sus funciones crecerán aún más.
 
Y usted, ¿qué uso le da a su celular?
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx