Opinión

Los 12 errores que todo empresario novato debe evitar

 
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contabilidad

Uno de los principales problemas de los empresarios noveles es que subestiman la necesidad de mantener algunas prácticas empresariales que a la postre pueden ser las que hagan la diferencia entre el 'estar' y el 'te llamabas'.

En un ejercicio radiofónico dentro de Universo Pyme, el consultor y coach profesional Ezequiel Corquidi y quien esto escribe nos pusimos a trabajar para ofrecer a los lectores de EL FINANCIERO una docena de puntos que pueden contribuir a que los empresarios jóvenes no cometan los 'errores clásicos' que pueden ocasionarles la quiebra.

No son privativos para los proyectos de emprendimiento recientes; aplican para micro, pequeña y mediana empresas e incluso para grandes, pero están pensados para aquellos emprendedores que dan sus primeros pasos en el empresariado.

1.- Desconocimiento de las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas de la empresa.

Menos de 15 por ciento de las empresas han hecho un análisis FODA. Las más desconocen esta alternativa que permite a la empresa al menos saber en dónde está parada y que con qué cuenta para enfrentar la competencia. Si no ha hecho su análisis, ¿qué espera para iniciarlo? No es nada difícil y a cambio tendrá mejores perspectivas de lo que puede hacer para mejorar su panorama.

2.- Falta de misión y visión.

Dice el Gato a Alicia en la obra “Alicia en el País de las Maravillas” que “si no sabes a dónde te diriges no importa qué camino tomes”. La mayoría de las Mipes no tienen la menor idea de a dónde van. Van, simplemente. No tienen conciencia de que pueden influir para que la empresa tome un camino que lleve hacia el crecimiento y consolidación. Van a donde el viento las lleve. La ausencia de misión y visión se presenta en al menos 70 por ciento de las pequeñas empresas y en el 80 por ciento de las micro.

3.- Estructura organizativa anárquica, centralizada y deficiente.

Las micro y pequeña empresas son profundamente desorganizadas y sus 'líderes' inseguros y autoritarios. Ellos, los empresarios, quieren ser el centro del universo y sólo ellos, creen, deben tomar las decisiones. No escuchan y menos delegan. No reconocen el talento ajeno y las más de las veces prefieren rodearse de personas que sólo obedecen, en el mejor de los casos, aunque nunca piensen.

4.- Carencia de objetivos claros dentro de la empresa.

Nadie, excepto 'el patrón', sabe qué debe de hacerse. No hay objetivos claros; lo que hoy es indicado hacer, mañana puede ser indebido hacerlo. No hay nada escrito y mucho menos comunicado al personal. De procedimientos ni hablamos.

5.- Falta de políticas y procedimientos.

Bueno, si no hay objetivos los procedimientos y las políticas salen sobrando. La mejor manera de que la anarquía conquiste la mecánica de trabajo en una Pyme es precisamente dejarla al garete sin objetivos, políticas y procedimientos. Más de 90 por ciento de las microempresas y cerca de 80 por ciento de las pequeñas carecen de los dos puntos anteriores.

6.- Las tres 'emes'.

Tres de los factores que más contribuyen a que una empresa mejore y sobredetecte las 'áreas de oportunidad' (para hablar en positivo) que le permitirán crecer son: medir, medir y medir.

Medir permitirá al empresario conocer mejor a la empresa. Equivale a una biometría médica y química sanguínea. Es necesario medir todo lo que pueda medirse y compararlo siempre con períodos anteriores, semanas, meses, semestres, año y años. Los datos aislados y sin ser sujetos de análisis no sirven.

7.- La comunicación deficiente.

Una comunicación inexistente o deficiente es el cimiento de una vigorosa estación llamada 'radiopasillo' que merma la dinámica de trabajo y propicia actitudes que a nadie favorecen.

La fortaleza de una organización empresarial tiene resueltos los puntos 4 y 5 pero tiene que apoyarse en una comunicación clara, directa (no grosera) con el personal para evitar 'dimes y diretes', cerrar la puerta a la confusión y a las 'versiones' que carcomen la estructura básica de la empresa.

Basta una hoja de papel con los puntos clave de los asuntos del mes o de la quincena o de la semana; permiten tener comunicados a los empleados para evitar que la confusión reine en la empresa.

8.- Falta de controles administrativos.

La contabilidad no sólo sirve para estimar los impuestos. Tiene funciones mucho más estratégicas e interesantes o necesarias. Analizar la contabilidad puede permitir conocer muchas áreas de oportunidad y ofrecer salidas a problemas de coyuntura. Si no saben qué dicen los estados financieros no está por demás que pregunten a Google o tomen un curso porque son una herramienta fundamental para conocer el rumbo de la compañía.

9.- No escuchar al cliente y no mirar a la competencia.

Los empresarios ciegos y sordos por voluntad propia son los peores. Es muy grave no conocer de cerca a la competencia pero más grave es cerrarse a escuchar al cliente.

Un exdirectivo de la marca Burger King comentó al autor de esta columna que cada semana por lo menos en una ocasión iba a comer a McDonald's para reconocer los puntos fuertes de su competencia pero sobre todo distinguir los puntos de fortaleza. No hay nada como la competencia para aprender grandes lecciones.

A pesar de lo anterior, lo mejor para avanzar en la empresa es tener abiertos los oídos a lo que los clientes nos quieren decir. Hay infinidad de ejemplos en los que se comprueba que seguir el camino que el cliente marca es la distancia más segura al éxito. Quien no está dispuesto a conocer a sus clientes y también a sus no clientes no merece tener la oportunidad de ser empresario.

10.- Olvidarse de la responsabilidad social y del compromiso ecológico.

Aunque sea una empresa de un empleado (el empresario y un colaborador) o incluso de uno solo empleado (el empresario) se debe de establecer un compromiso tanto con el medio ambiente como con la sociedad. No se trata de establecer un compromiso social nacional o de fijar compromisos ecológicos de grandes dimensiones. Haga algo que corresponda con su nivel, compromiso con la calle en donde vive o con la manzana en donde se encuentra. Haga público su compromiso e invite a sus clientes a compartir ese gusto. Que la comunidad conozca que su negocio no carece de sentido social y ecológico.

11.- Desinterés por las cuestiones fiscales y jurídicas.

Cierto… los temas son áridos y complejos pero resultan fundamentales para la empresa por lo que el emprendedor no puede dejar esos puntos sólo para el conocimiento del abogado o contador. No. Hay que conocerlos y revisarlos constantemente. No puede haber un solo trabajador sin contrato o definición de su condición laboral y ni un solo mes en el que el emprendedor le 'eche un ojito' a la contabilidad. Dejarlos en manos de expertos es una muy mala práctica.

12.- Ser un empresario reactivo y no proactivo.

No espere que lleguen los penaltys. Hay que anticiparse a las jugadas y evitar que vengan los problemas. El asunto empresarial se parece mucho al organismo humano. Si fuéramos capaces de hacernos un check up cada dos o tres meses difícilmente nos presentaríamos a casos extremos o puntos sin retorno. La mejor manera de evitar problema es anticiparse a que se presenten o atenderlos antes de que el problema crezca.

Ojalá esta lista sirva a los emprendedores noveles. También puede ser de utilidad para las micro y pequeñas empresas y aunque parezca mentira puede ser muy útil para algunas de tamaño XXX.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopyme.com.mx

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