Opinión

López Obrador está desesperado

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AMLO. (ilustración)

El mensaje de López Obrador a los maestros de Oaxaca, en que se solidariza con la CNTE y le propone una alianza electoral con Morena, es una señal de que está desesperado.

Busca aliarse con los principales promotores de la privatización de la educación.

La CNTE hizo de la educación pública en Oaxaca una basura.

Los maestros no dan clases, cobran por no trabajar, tenían el control del aparato educativo del estado, por dos décadas manejaron miles de millones de pesos sin rendir cuentas a nadie, heredan plazas, destruyen edificios, bloquean calles, carreteras y aeropuertos, sin importar la preparación de un millón trecientos mil niños y adolescentes a su cargo.

A ellos ha tenido que recurrir López Obrador en busca de una alianza electoral con Morena para las próximas elecciones.

En un video donde el rictus de su cara y las expresiones de sus manos reflejan desesperación, acusa al gobernador Gabino Cué de haberse aliado con los que quieren “golpear al magisterio democrático de Oaxaca”. Así lo dijo. Patético.

Al fin Gabino Cué tomó la decisión de poner orden en su estado, para lo cual solicitó el apoyo de las autoridades federales, y López Obrador le brincó al cuello con saña personal: “Tan bien que iba, estaba resistiendo, y cayó redondo en la provocación”.

¿A poco es caer en la provocación quitarle a la CNTE el control de la Secretaría de Educación Pública del estado (IEEPO)?

¿Es provocación que los maestros den clases?

AMLO está perdido. Sus cuentas alegres de la elección federal se le vinieron abajo.

En Oaxaca, Morena no ganó ningún distrito, a pesar de que en ese partido dicen que Gabino Cué les había garantizado dos. Uno le importaba especialmente a AMLO: el IX, donde iba de candidato uno de sus gurús, Othón Cuevas.

Chiapas le acaba de dar un golpe frontal a López Obrador y a su partido. En las elecciones locales del domingo 19, Morena obtuvo sólo el cinco por ciento de los votos.

López Obrador se fue a vivir allá durante toda la campaña, recorrió el estado completo, se disfrazó de chamula, de tzeltal y de tzotzil, y sólo alcanzó el cinco por ciento, muy por debajo del promedio nacional en las elecciones federales de junio, que fue de nueve por ciento.

Dijo que iba a hacer campaña por Morena y a documentar la compra de votos. ¿Y? ¿Qué pasó? ¿Dónde están esas pruebas?

Regresó al DF y se le ocurrió proponer una alianza electoral con los líderes de la CNTE.

¿En qué cabeza cabe pedirle una alianza a los que han destruido la educación pública en Oaxaca y dañado el futuro de millones de niños?

Eso sólo cabe en la cabeza de un desesperado, como López Obrador.

Twitter: @PabloHiriart

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