Opinión

López Obrador, el candidato herido

     
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AMLO

La idea de que el triunfo presidencial de Andrés Manuel López Obrador era sólo cuestión de tiempo, ha encallado luego de una serie de autogoles ocurridos en el marco del proceso electoral que concluye el domingo.

Y de las cuatro entidades que tendrán elecciones el 4 de junio, son los del Estado de México los que más han erosionado la figura del líder de Morena.

Las campañas en el Edomex son un adelanto de lo que veremos el año entrante.

En esa contienda el gobierno federal decidió olvidarse del pudor y, salvo el candidato Alfredo del Mazo, todo en la estrategia del gobierno-PRI (en ese orden) es sin maquillaje.

Desde hace meses es sabido que en Los Pinos tomaron el control de la campaña tricolor en el Edomex, con lo que eso implica en desviación de recursos: desde la utilización proselitista de programas oficiales hasta el involucramiento de secretarios de Estado en labores partidistas.

En contrapartida, y como cree que no hay más opositor que él, López Obrador decidió que el Edomex, donde su candidata Delfina Gómez resultó competitiva, fuera al mismo tiempo la zanahoria y el garrote para someter a su causa y de una vez por todas a las fuerzas identificadas como progresistas (perdón por llamar progresista a ese bicho que es el PT).

Si bien gobierno-PRI y Morena son los dos bandos principales en los comicios mexiquenses, López Obrador no supo entender que al paso de las semanas la campaña de Juan Zepeda, candidato del Partido de la Revolución Democrática, logró moméntum, por lo que el de Neza hoy disputa con éxito a la panista Josefina Vázquez Mota el papel de tercero en discordia.

Por ceguera, error de cálculo o soberbia, AMLO pensó que rumbo al 2018 estaba en posición de dar un tempranísimo ultimátum a sus excompañeros perredistas. Al oponérsele frontalmente, Zepeda ganó la oportunidad de establecer con él un mano a mano opositor que no había logrado ni con Delfina.

Habilidoso, Zepeda acorraló al tabasqueño con dos contundentes documentos, publicados con una semana de diferencia: una carta a AMLO el 19 de mayo (http://bit.ly/2q2lrlT) y un videomensaje el día 26 (http://bit.ly/2qsBCcp).

En esas comunicaciones el perredista contabilizó en quince las ocasiones en que el PRD llamó a Morena a tejer una alianza en el Edomex, ésa que hoy le urge a AMLO. Tienes bien el diagnóstico sobre el riesgo que vive México, pero estás mal en la estrategia, le dice Zepeda a López Obrador.

Lo novedoso no es que Zepeda exhiba lo intransigente del tabasqueño, lo novedoso es que con argumentos sencillos y atendibles (negociemos quién se baja, por ejemplo) el perredista le ha quitado la iniciativa a AMLO. La pelota está en tu cancha, reta Zepeda al advertirle que los costos de un triunfo del PRI provocado por la división de la izquierda serán atribuibles a Morena.

No por obvio es menos refrescante lo que estamos viendo: las campañas funcionan, hacen que unos crezcan y otros cometan errores. Zepeda creció, es legítimo interlocutor y López Obrador se equivoca al no ver eso.

Los errores de AMLO en estas campañas van más allá de su incapacidad para dialogar con Zepeda, o de su negativa a explicar cuestionamientos sobre el clan político que rodea a Delfina, ese que ejecutó descuentos a trabajadores.

López Obrador también derrapa ante cuestionamientos de prensa. En una misma semana desesperó a Pepe Cárdenas (http://bit.ly/2ruEc5M) y a Carmen Aristegui (http://bit.ly/2r3343N)

AMLO 'iba directo a ganar', pero llegaron unas campañas y con ellas su debilidad: el aroma de la proximidad del triunfo le intoxica.

Twitter: @SalCamarena

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