Opinión

López Obrador da una explicación…que nadie le pidió

19 abril 2017 5:0
 
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ME. Los miedos a López Obrador.

Se dice que explicación no pedida es una acusación manifiesta. También se dice que a confesión de parte, relevo de prueba. Existen muchas frases o dichos que significan que cuando alguien teme ser involucrado en algún acto o conducta que puede afectarle –por haberse encontrado efectivamente implicado- es mejor salir a defenderse antes de que lo ataquen. Finalmente dicen que la mejor defensa es el ataque.

Hace algunas semanas en este mismo espacio comentábamos que Andrés Manuel López Obrador tenía enemigos muy claros a vencer en las elecciones del dos mil dieciocho; que habrán de atacarlo con todo lo que tengan a la mano para impedir su llegada a Los Pinos.

Y también decíamos que estos ataques son predecibles y que el equipo de AMLO seguramente los tiene contemplados y sabe que los seguidores del tabasqueño no darán crédito a ningún tipo de ataque venga de donde venga y sea o no cierto. López Obrador es como dijo Trump de sí mismo, que podría asesinar a alguien en la quinta avenida y aun así no perder simpatizantes.

Lo mismo pasa con Andrés Manuel, sus seguidores manifiestan una lealtad a toda prueba y siempre tienden a compartir sus teorías de complots y conspiraciones para descarrilarlo en la carrera política. Sin embargo, a esos leales ya no tiene que convencerlos de nada, son parte de su voto duro que, sin embargo, no le alcanza para alzarse con el triunfo en la elección presidencial del próximo año. Y es ahí donde entra el otro gran adversario de López Obrador que también mencionábamos: Él mismo. Parece un contrasentido que en un momento histórico en que grandes masas de electores -que normalmente serían antipejistas- por vez primera estén pensando en dar su voto al actual presidente de MORENA, éste se vaya de boca con declaraciones que le confirman a dichos indecisos sus temores sobre su ecuanimidad, seriedad, frialdad y visión de estadista; que es lo que se requiere y se requerirá después de la degradación sin precedentes de la institución presidencial que ha provocado la presidencia de Enrique Peña Nieto.

Las recientes declaraciones en contra del ejército –que si bien es cierto son populares entre su voto duro- no tienen ninguna coherencia con las acciones anticrimen de que puede echar mano el estado mexicano, sea quien sea su jefe. Porque López Obrador tiene que tener en cuenta que es muy probable que si llega a la silla presidencial, habrá una gran infinidad de ineptos gobernadores que supliquen por el envío de tropas a sus estados para colaborar con la lucha anticrimen. ¿Cómo podrá el Ejecutivo Federal ordenar algo a un cuerpo del que desconfía y para actos que considera son violatorios de derechos humanos?

¿Tendrá un plan “b” para este flagelo o simplemente se trató de una más de sus desafortunadas declaraciones que le caen encima y aplastan su credibilidad entre los votantes indecisos? Pero las palmas se las lleva su incomprensible defensa de quien sin duda alguna es una de las peores tragedias que le pudieron pasar al entrañable estado de Veracruz: Javier Duarte. No conozco un solo veracruzano que no odie a Javier Duarte, que no sienta ganas de vomitar con su simple recuerdo. Javier Duarte –del nuevo PRI según lo presentó Peña Nieto- resultó ser más letal para Veracruz que cualquier catástrofe natural. La degradación de la vida en dicho estado, no tiene parangón en ninguna otra entidad del país salvo tal vez Tamaulipas y Michoacán. Parece ser que nadie ha gobernado con tanto odio hacia sus gobernados como Javier Duarte de Ochoa. sON secreto a voces sus corruptelas –documentadas y no documentadas- que lo enriquecieron groseramente mientras empobrecía cada vez más a los veracruzanos. ¿Entonces, por qué López Obrador lo defiende? Al llamarlo chivo expiatorio lo convirtió en una víctima, ¿víctima Javier Duarte? Es lo más ridículo que he escuchado. Pero como siempre, sale el peine. AMLO se está preparando por si Duarte declara que tenía algún vínculo con él, ¿qué necesidad de defender lo indefendible? Si declara Duarte, pues que se defienda Andrés Manuel, pero no antes de que suceda. Por esa serie de estupideces y comentarios irreflexivos puede perder el voto de los indecisos y con ello, Los Pinos. Pero habrá que esperar, y para cerrar con una frase más, pareciera que se está amarrando el dedo antes de cortárselo.

Twitter:@carlosjaviergon

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