Opinión

Logran eliminar uso de la palabra “agave” por vía de NOM

 
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Casa Cuervo

La dominante industria del tequila, a través de su Consejo Regulador, estaría cerca de lograr reservar en exclusiva el uso de la palabra “agave” en forma asociada a la denominación de origen que detenta la afamada bebida. Este sería el efecto de la aprobación de la llamada NOM 199 que fue elaborada por la Dirección general de Normas, y que revisa en este momento Cofemer antes de su final publicación.

Hay que recordar que este tipo de intención de acotamiento del uso de la palabra “agave”, fue materia previa de controversia hace 5 años, cuando empresas tequileras pretendieron instigar al IMPI para otorgar el registro de la marca “Agave”. La reiterada negativa del entonces director del Instituto, Jorge Amigo, pudo haber generado una insuperable confrontación con el entonces secretario de Economía, Bruno Ferrari, que derivo en el cese del funcionario.

Esta vez, por vía de la reforma de la norma aplicable, se obligaría a los productores de los diversos destilados que no cuentan con autorización para el uso de la denominación de origen, a que utilicen la palabra “komil” para referirse a la planta que constituye su materia prima. La primera queja de los afectados es en el sentido de que el vocablo elegido no parece tener la acepción pretendida, amén del escaso conocimiento que los consumidores tenemos de la misma. De hecho, la medida no solo protegería los intereses de los productores de tequila, sino de todas las bebidas elaboradas con agave que cuentan con denominación de origen, entre las que se cuenta el sotol, el bacanora y desde luego el mezcal.

De parte de las empresas que son usuarias de las denominaciones de origen, esta nueva normativa permitirá regularizar un mercado plagado de productos falsificados, en los que el juego de diseños y palabras con el agave permite confundir a los consumidores. De hecho, a partir de la norma las empresas que no son usuarias de denominaciones de origen se verían impedidas para adquirir materia prima de las zonas autorizadas para la siembra de agave para mezcal, tequila, sotol y bacanora. Este grupo de empresas, hoy identificadas como “komiles”, argumentan que la medida significará su quiebra y salida del mercado, con la consiguiente pérdida de empleos y consolidación de monopolios a favor de los grandes productores.

Si atendemos a la modificación de la Norma como un mecanismo de regularización de un mercado formal tendríamos que justificarla plenamente, en la medida en la que traslada a los consumidores mayor certeza en el consumo de productos que repercuten directamente en su salud. Sin embargo, si atendemos a la regulación propia de las denominaciones de origen, tendríamos que aceptar que es esta una restricción inmoderada para cercenar el mercado a los productores menores, como consecuencia de la pésima regulación de las Indicaciones geográficas en el país. Es decir, como el mecanismo no funciona, se recurre a otro complementario para lograr el resultado que el primero debió cumplir.

Si revisamos en los anales de la protección de las denominaciones de origen en el mundo, debemos reconocer que en ningún caso la exclusión del nombre de la materia prima ha sido objeto de regulación como se pretende con la NOM 199, lo que parece acreditar la desproporción que supone su implementación y los efectos secundarios que la misma persigue. Digamos que, por esta vez, NOM mata Ley.

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