Opinión

Lodo electoral

 
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Tomás Yarrington, ex gobernador de Tamaulipas

Hemos atestiguado un avance de los muy elevados contenidos y propuestas que los partidos políticos de este país preparan para someter a consideración de la ciudadanía en estas campañas para comicios estatales. Tal vez como circuito de preparación de lo que veremos en 2018, este ensayo ha resultado, hasta ahora, deplorable.

Lodo por doquier: acusaciones ligeras, fotomontajes burdos, señalamientos judiciales con expedientes ficticios, agravios familiares, amnesia consanguínea y mil y un perlas de la calidad político-partidista mexicana.

En Chihuahua, el líder local del PAN acusa al PRI y al gobierno de utilizar recursos del Fonden (Fondo Nacional para Desastres Naturales) para distribuir despensas entre el electorado: vulgar compra de voto.

En Tamaulipas, escenario distintivo de ataques y acusaciones, el PRI ha tenido la errática estrategia de acusar al candidato del PAN de nexos con el crimen organizado. Justamente el mismo estado –fallido para muchos– donde dos exgobernadores tienen expedientes abiertos por esa misma acusación en Estados Unidos (Tomás Yarrington y Eugenio Hernández) sin contar, claro, con que el último candidato priista a la gubernatura (Rodolfo Torre Cantú) fue asesinado en una carretera durante su campaña. Aquí ha habido de todo, desde la foto truqueada con una camioneta de autodefensas en Michoacán, hasta unos supuestos antecedentes penales de hace 40 años.

En Quintana Roo, heridos por la deserción de Carlos Joaquín, candidato del PAN-PRD para gobernador, el PRI repite la estrategia y señala a este priista destacado de más de 30 años, con una trayectoria muy respetable en el sector turístico, de relación con el crimen organizado. Sin prueba alguna, por cierto.

En Veracruz –réplica cinematográfica del Kramer vs. Kramer– los Yunes primos hermanos se dan con todo. Desde sexópata hasta un padre defraudador. La relación de hermandad juvenil y de carreras paralelas se ha roto brutalmente con los ataques y la descarnada competencia por el poder, al grado tal, que los excesos y abundantes fallas del gobernador saliente figuran poco en la campaña política.

Multimillonarios negocios y propiedades de Miguel Ángel Yunes (PAN-PRD) han dañado su imagen, que él califica de campaña sucia orquestada por el PRI y su candidato, su primo hermano Héctor Yunes.

En Puebla, el PRI y el PRD acusan al gobernador panista Moreno Valle no sólo de intervenir en las campañas y apoyar con recursos del estado al candidato del PAN a gobernador, sino que además presentaron denuncia penal en su contra por espionaje electoral. Acusan la existencia de un centro de grabación e intervención telefónica desde el cual Moreno Valle vigila a sus opositores.

En Durango, el candidato del PRI irrumpe en un estudio de televisión
–con micrófono colocado, maquillado y listo, muy casual– donde un conductor de televisión que 'súbitamente se sorprende', entrevista al candidato del PAN. A continuación, sucede un minidebate repleto de acusaciones y denuestos.

Y como éstas, en todas partes: Oaxaca, Tlaxcala, y Zacatecas es señalado como el destino de una ayuda –no comprobada aún– que sale desde la delegación Cuauhtémoc en la Ciudad de México y su titular Ricardo Monreal, hacia su hermano candidato del PRD a la gubernatura de ese estado.

Los partidos políticos nos han dado una muestra de su seriedad, profesionalismo, altura de propuesta, convicción democrática. Ciegos a la crisis de credibilidad que enfrentan como organizaciones de hipotética representación ciudadana, con la espalda al sol que muestra la grave inconformidad social por su pobre desempeño, los partidos se regodean en el lodo y la inmundicia. Se trata de ganar 'como sea', sin importar que después haya que pedir disculpas por las propiedades de Yunes, el del PAN-PRD, y su enorme fortuna, o por la cuestionable estrategia de Manlio al lanzar misiles criminales sin suficiente sustento.

Especialmente cuando él mismo, el señor Beltrones, sufrió por años la extendida versión pública de que no podía pisar territorio estadounidense por supuestas investigaciones criminales.

¿Qué es lo que no ven? ¿Qué es lo que millones de ciudadanos percibimos, sentimos, expresamos y ellos no?

Están desconectados, desvinculados, sin representación real, no manifiestan las auténticas preocupaciones del electorado, pero se valen de toda argucia para manchar a su oponente, para desacreditarlo aunque tenga, en general, una trayectoria respetable.

Qué pena dan los partidos, merecerían ser desplazados, aplastados por independientes auténticos, por ciudadanos con vocación y espíritu de servicio más allá de los intereses clientelares y de grupo. ¿Estamos condenados al subdesarrollo político?

Twitter: @LKourchenko

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