Opinión

Los votantes de 2018

 
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Las ya desatadas aspiraciones y las encuestas rumbo a 2018 nos invitan a preguntarnos qué estará en juego en la próxima elección presidencial. Una manera de comenzar a hacerlo es mirando el tipo de electores que apoya a cada opción política y qué tintes le dan a la contienda. Para ello, la Encuesta Nacional de EL FINANCIERO realizada en febrero resulta de gran utilidad.

Según el sondeo, el partido gobernante cuenta actualmente con el apoyo de electores de derecha, conservadores y la mayoría de ellos satisfechos con el desempeño de la administración peñista. Como antes, el principal apoyo al PRI proviene de electores de clases populares, con bajos niveles de escolaridad y con poca información política. El presidenciable que lidera las preferencias de los simpatizantes del tricolor, Miguel Ángel Osorio Chong, añade algunos tintes propios al apoyo de su partido: Osorio atrae más jóvenes que el PRI, como lo hizo Peña en su momento, pero también jala al partido más a la derecha. La pobreza es el tema número uno para estos votantes que apoyan la continuidad del PRI en Los Pinos.

La oposición luce diversa. El PAN cuenta con el apoyo de votantes de centro-derecha y, en buena medida, de clase media. La favorita del panismo, Margarita Zavala, tiene más apoyo de mujeres que su partido, pero también, y quizás por lo mismo, la favorecen votantes menos interesados en la política. Por otro lado, Zavala tiene una mayor recepción entre las clases populares que el PAN de hoy, lo cual se antoja como un legado de las políticas sociales de su marido. Además, Zavala mueve al partido más al centro. Los temas más importantes para los seguidores del blanquiazul son el crimen y la inseguridad.

Del otro lado del espectro, las opciones de izquierda tienen dos frentes. Hay una izquierda de clases populares, relativamente conservadora, pasiva y que se muestra ambivalente hacia el desempeño del gobierno de Enrique Peña. Se trata de la base actual del PRD. Su presidenciable puntero, Miguel Ángel Mancera, jala al partido hacia el centro y hacia la clase media; pero Mancera atrae menos mujeres que su partido. Para esta izquierda, la pobreza también es el tema más importante.

La otra izquierda es más numerosa, más intensa, más activa políticamente y está mucho más molesta con el gobierno actual. De hecho, parece estar molesta con todo. Es una izquierda menos conservadora (por no decir más progresista) y se muestra muy desconfiada de las elecciones y de las instituciones en su conjunto. Esta coalición de votantes del descontento es la base actual de Morena y de Andrés Manuel López Obrador. Una diferencia central entre Morena y AMLO es que este último atrae más votos de clase media que su partido, así como más electores internautas y usuarios de las redes sociales. Muchos votantes de AMLO del 2012 parecen persistir a su favor y apuntalarse como la oposición del descontento, en particular de quienes han sufrido deterioro en su bolsillo. Entre los temas centrales de estos electores están la economía y el desempleo, aunque también comienza a prender entre ellos el tema de la corrupción. El apoyo a las opciones independientes proviene principalmente de electores con mayores niveles de escolaridad, altamente informados y conectados a internet y redes sociales. Se trata de votantes centristas pero que coquetean con la izquierda. Son antipriistas pero se preguntan si deben apoyar una opción independiente o irse con AMLO. Esta indecisión no les quita lo molestos con el desempeño gubernamental. Quieren un cambio pero no terminan de vislumbrar cuál es la mejor vía para lograrlo. Las figuras independientes que traten de apelar a este electorado se encontrarán con una parte crítica de la ciudadanía a la que le preocupa más el bolsillo de los políticos que el propio, por eso ven el tema de la corrupción como el eje central rumbo a 2018.

Las diferencias de votantes que detecta la encuesta de EL FINANCIERO perfilan una elección con claros contrastes temáticos. Las principales fuerzas se ubican hoy en día en los extremos, no en el centro. La contienda perfila como una de sus líneas centrales a la continuidad, apoyada por un electorado tradicional, en contra del descontento, expresado por un electorado más moderno pero insatisfecho y hasta cierto punto inflamado por el tema de la corrupción, el cual se cultiva día a día en el fértil campo de las redes sociales.

Twitter: @almorenoal