Opinión

Lo que viene

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Peña Nieto

Hay dos formas de enfrentar una tormenta: cambiar el rumbo y efectuar relevos para salir de ella o arriar las velas, asegurar la cubierta y aguantar hasta que pase el vendaval.

El presidente Peña, ante la tempestad del año pasado, que incluyó las casas “blanca” y de Malinalco, y la desaparición de los 43, optó por resistir.

En palabras de Aurelio Nuño, jefe de la oficina de la Presidencia: “No es fácil cambiar las llantas con el coche en marcha, pero no vamos a ceder aunque la plaza pública pida sangre y espectáculo, ni a saciar el gusto de los articulistas”.

El puerto de destino de esa hoja de ruta era el 7 de junio. Eso explica que el único cambio, que se ha registrado en el gabinete, haya sido la remoción del procurador Murillo Karam y el nombramiento de Arely Gómez.

Ha llegado, pues, el momento del corte de caja. Muchos anticipan cambios importantes porque consideran que el presidente Peña debe relanzar su gobierno para la segunda mitad de su mandato.
Pero más allá de esos diagnósticos, hay un hecho incontrovertible. El giro que pueda dar el gobierno federal dependerá de la evaluación (o lectura) que se hace en Los Pinos de los resultados de la elección intermedia.

Dicho de otro modo, para efectos de lo que viene no es relevante si la lectura es inconsistente o demasiado optimista, lo que importa es cómo se interpreta lo ocurrido, porque de ahí derivan los criterios de la decisión presidencial.

Enumero los puntos más importantes a continuación.

1. La elección fue un éxito si se considera la tasa de participación (47.72 por ciento), la instalación de casi la totalidad de las casillas y la ausencia de conflictos con la CNTE y la CETEG.

2. La estratagema de suspender la evaluación educativa el fin de semana de la jornada electoral fue exitosa. El subsecretario Luis Miranda conjuró la amenaza con un costo altísimo, al principio, pero se redujo al mínimo, en unos cuantos días, cuando se suspendió la suspensión de la evaluación.

3. No hubo voto de castigo. El partido en el gobierno obtuvo la mayoría relativa, con el 29 por ciento de los votos, por primera vez desde 2003, y forjó un bloque mayoritario con el Verde y el Panal, por primera vez desde 1997.

4. El PRI se impuso en cinco de las nueve gubernaturas en disputa.

5. El voto de respaldo de la población se explica por dos factores fundamentales: el comportamiento de la economía y la puesta en operación de las reformas estructurales que empiezan a dar resultados.

6. El presidente Peña resumió su visión de lo ocurrido en términos muy detallados: el voto de respaldo se explica por el nivel de empleo, la baja tasa en desocupación, el mayor consumo en el mercado interno, la cifra récord de venta de vehículos; por el hecho que el consumo haya crecido 5 por ciento en el primer cuatrimestre del año, y que las tiendas de autoservicio tuvieran ventas, en mayo, un 8 por ciento mayor a la tasa anual real.

7. Pero además, reivindicó los resultados económicos de su gobierno respecto de los gobiernos de la alternancia: la creación de 1 millón 300 mil empleos, en los 30 meses de este gobierno, contrasta con la pérdida de 113 mil puestos de trabajo bajo Calderón y 500 mil bajo Fox –para el mismo periodo. En suma, parafraseando a Clinton: ¡Fue la economía, estúpido!

8. En relación a la seguridad y la violencia el presidente no ha fijado una posición clara, pero su silencio es elocuente. Pese a que su iniciativa de seguridad y justicia está congelada en el Congreso, no hay ningún indicio de preocupación al respecto. El tema simplemente ha desaparecido de la agenda presidencial.

9. Por último, cabe recordar que el presidente había establecido, desde principios de marzo, cinco prioridades para la segunda mitad de su mandato: reforzar el Estado de derecho, mantener la estabilidad macroeconómica, implementar las reformas, ajustar el gasto público y desarrollar “zonas económicas especiales” en los estados más pobres y conflictivos de México.

Ninguno de esos objetivos, ni la evaluación de la economía y la política, conducen a suponer que habrá un giro radical o ajustes en las dos áreas claves del gobierno federal, Hacienda y Gobernación.
La vie en rose? Pues, sí.

Twitter: @SANCHEZSUSARREY

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