Opinión

Lo que sí pasó

  
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Logos de partidos

Ayer le decía que no pasó realmente nada en la elección del Congreso. Sin embargo, en las elecciones estatales sí hubo asuntos interesantes. En las nueve entidades en que se eligieron gobernadores, había seis gobernadas por el PRI, dos del PAN y una por el PRD. De acuerdo con los resultados preliminares, el PAN mantiene dos, pero diferentes, porque pierde Sonora pero gana Querétaro, y el PRD mantiene una, que también cambia, ya no es Guerrero sino Michoacán.

El PRI, en cambio, pierde. Pierde Nuevo León a manos de un exmilitante suyo de tres décadas que hace nueve meses decidió salirse, competir como candidato independiente, y confundir lo suficiente al electorado para ganar de calle, con casi la mitad de los votos. El segundo lugar es prácticamente un empate entre PRI y PAN, con 25 por ciento cada uno. De forma interesante, el PAN gana 16 diputados locales y el PRI sólo diez, de forma que se trata de una derrota abrumadora para el PRI, sin ser una victoria del PAN.

No sólo el independiente de Nuevo León, El Bronco, ganó su elección. También lo logró un candidato a diputado federal, Manuel Clouthier, en Culiacán, Sinaloa, y un candidato local en Jalisco, Pedro Kumamoto. Sin ser estrictamente independientes, candidatos que utilizaron un membrete para competir, como Enrique Alfaro en Guadalajara o Cuauhtémoc Blanco en Cuernavaca, también tuvieron éxito. Cada historia es diferente, claro.

El éxito de varios candidatos que vienen de fuera del sistema de partidos fue bien aprovechado por Movimiento Ciudadano, que fue pepenando disidentes de diferentes organizaciones y con ello logró el mejor resultado de su historia de forma independiente: 6.5 por ciento de la votación asignable. La mitad de eso, estimo, le costó al PAN.

No coincido con muchos colegas que evalúan los resultados de Morena como un gran éxito. No es un partido nuevo, sino una escisión dirigida por un político con 15 años en primera fila, que logró quitarle al partido que lo apoyó ese tiempo casi la mitad de los votos. No me parece que tener 9.0 por ciento de los votos sea plataforma para nada, pero la victoria en cinco delegaciones del DF sí es importante. Sin embargo, sumando este resultado en el DF con la votación nacional obtenida por el PRD y su desempeño en las otras locales, sí es una derrota para este partido, aunque no necesariamente sea una gran victoria para Morena.

Algo similar ocurre con PAN y PRI. Ambos tienen un desempeño malo en la elección nacional, pero el resultado de los estados es el que definirá si podemos hablar de una derrota o un desastre para ellos. Quedan dos estados en los que no hay definición clara. En SLP el PRI lleva una ventaja de poco más de un punto, pero con un conteo inferior al 90 por ciento de las casillas. En Colima la ventaja es inferior a medio punto, con 93 por ciento contado. Si el PRI pierde una de estas entidades, habrá pasado de seis a cuatro en esta elección, y eso es un desastre. Si el PAN pierde ambas, entonces sólo habrá cambiado Querétaro por Sonora, con la peor votación federal de su historia reciente, también un desastre.

En suma, los tres partidos grandes pierden; Morena gana sin superar expectativas; Movimiento Ciudadano sí sorprende, aunque siga siendo un partido pequeño; y Encuentro Social se instala en el mapa electoral. Es lo que cambia.

Twitter: @macariomx

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