Opinión

Lo que se ve, ni se pregunta

 
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Emilio Chuayffet.

Gil está dispuesto a servirles el café a sus colegas. Faltaba más. ¿Un cafecito, Enrique? ¿Un café latte, Pablo? ¿Una cafetería, señor Arroyo? Bien pensado, Gamés tiene tantos colegas que, diantres, se la pasaría sirviendo café el día entero. Raymundo, ¿café? Mauricio, ¿un expreso doble?

La lectora y lector adivinaron: Gamés se refiere a la declaración sobre Dios sabe a qué práctica absurda de la sumisión y el compañerismo alude con humildad el nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia, Eduardo Medina Mora. Todos al Starbucks y asunto arreglado. La magistrada Olga Sánchez, por cierto, tirose un rollo tan largo y aburrido que Gil cabeceó como Ronaldo en el área chica, pero no por eso menos importante. La Corte va.

Secretario

El casi inexistente secretario de Educación, Emilio Chuayfett, desgarró sus vestiduras. Está muy de moda desgarrar, por esta razón, Gamés siempre lleva dos mudas de ropa. Desgarro la camisa, pero me pongo una nueva, destruyo el pantalón con inverecundia y luego me pongo otro, más bonito, por cierto.

El fantasmal secretario Chuayfett criticó a la CNTE y a la impunidad oaxaqueña. El evanescente secretario ha dicho en su informe sobre la reforma educativa que más que defender derechos, la dirigencia del magisterio defiende privilegios. Correcto, casisecretario de Educación, el pequeño problema es que usted ha tardado más de un año en decir lo que hay que decir: que la CNTE ha fastidiado la educación en Oaxaca, Guerrero y Michoacán.

Desastre

Gil no recuerda una declaración de este tamaño en voz de un secretario de Educación: “Es un caso de no gobierno en la educación. Ahí no se gobierna, el gobierno permite que la CNTE haga lo que quiera”. Mecachis, dice Gil, pequeño problema: el secretario de Educación es el representante del gobierno federal. O sea, el mismísimo Chuayfett permite el caos.

Sí, desde luego, el gobierno de Cué ha colaborado, pero rayos y centellas, el secretario de Educación admite que ha fracasado en sus intentos de imponer la reforma educativa en Oaxaca. Gamés caminó sobre la duela de cedro blanco y más que meditar propuso: renuncie secretario y punto com. ¿Estamos?

No seamos roñosos, Chuayfett ha explicado que desde la centralización educativa, la Federación no puede intervenir en los estados donde no se aplica la reforma, ni puede despedir a los maestros que dejan de ir a las escuelas más de tres días. “No tengo supervisores en Oaxaca, no opero Oaxaca, ese fue el acuerdo”. Caracho, pues que acuerdo más pinche.

Oh, perdón, qué acuerdo más inflamatorio. Dirán que Gilga está loco, pero esta declaración ha sido la noticia más seria de la semana, incluyendo a la primera dama y a Aristegui: en Oaxaca no se ha impuesto la reforma educativa y, además, la CNTE hace lo que se le da su regalada gana. Aigoeeeei.

Brigadas

Gil lo leyó en su periódico El País. No todo se ha perdido, en Quito, Ecuador, ha surgido una brigada contra el vandalismo ortográfico. Dos diseñadores gráficos y un abogado ambientalista, hastiados de los errores ortográficos en los grafitos, decidieron actuar. Armados de un aerosol color rojo salen de noche y corrigen las frases escritas con errores de ortografía en los muros de Quito. La acción se viralizó, sabe Dios que quiera decir esto, y se hizo famosa la brigada ortográfica.

Gilga sabe que empezando por esta página del fondo y por errores del susodicho, los periódicos necesitan brigadas contra el vandalismo ortográfico. Hubo un tiempo precioso en el cual había correctores que ponían en orden los textos de sus colaboradores. La tecnología ha desaparecido al corrector, un sujeto que leía, corregía en silencio y lograba que el texto pasara limpio a la luz pública. Eso se acabó en los periódicos de México. Gamés ignora cómo se preparan los textos para Le Monde, pero quiere pensar que no pasan la aduana a ciegas. En fon, no le hagan caso a Gil, a veces se pone necio y tonto.

La máxima de Carl Sagan espetó en el ático de las frases célebres: “Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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