Opinión

Lo que no ha sabido defender Hacienda

16 octubre 2013 5:2

 
Tal vez los funcionarios de la Secretaría de Hacienda estuvieron muy ocupados o quizás pensaron que su palabra bastaba para que la sociedad creyera.
 
 
Lo cierto es que en el debate sobre la reforma hacendaria, dejaron de esgrimir decenas de argumentos que podrían haber echado por tierra muchas de las objeciones que se han hecho a la reforma, que desplumada y todo, le aseguro que va a ser aprobada antes del próximo lunes.
 
 
Van, como ejemplo, algunos de estos elementos a debate.
 
 
1- Se dice que es una reforma que va contra la clase media. De acuerdo a los datos del INEGI, el 55 por ciento de los hogares del país son de clase baja; el 42.5 por ciento son de clase media y el 2.5 por ciento corresponden a la clase alta. La mayor de la carga tributaria adicional de los incrementos de impuestos planteados por la reforma recaerían sobre el 10 por ciento de la población con mayores ingresos, que corresponde a la clase alta y algo así como la cuarta parte de la clase media. No digo que los demás no pagarán más, pero la mayor parte de la clase media no sería la que sufragaría la carga adicional de la reforma, hecho que nunca fue claramente argumentado por la Secretaría de Hacienda.
 
 
2- Se afirma que la reforma fiscal va a pegar fuertemente en las empresas. De acuerdo con las estimaciones hechas por Hacienda, la eliminación del IETU tanto por su impacto directo como por los impactos indirectos derivados del menor control suavizarán de modo considerable el impacto de la reforma. Si se hubiera quedado el IETU y se hubieran agregado las otras medidas, las empresas pagarían 131 mil millones de pesos adicionales por concepto de ISR este año, lo que implicaría un incremento de 43 por ciento respecto a lo desembolsado en el 2012. Sin embargo, la eliminación del impuesto de control deja un remanente efectivo de alrededor de 30 mil millones de pesos como pago adicional, que equivale al 10 por ciento el ISR cubierto en 2012.
 
 
3- Se dice frecuentemente que la reforma eleva los impuestos directos, es decir a los ingresos, y no se basa, como en otros lugares, en aumentos a los impuestos al consumo, los indirectos.
 
 
Un muy elemental análisis de los orígenes de los 239 mil millones de pesos que se espera recaudar, indica que el 62 por ciento corresponde a incrementos de impuestos indirectos como IVA e IEPS; un 25 por ciento deriva de mayor impuesto sobre la renta a las personas físicas de mayores ingresos y el 13 por ciento corresponde a alzas en ISR de empresas y derechos.
 
 
4- Por la naturaleza de los productos y servicios a los que se les incrementaron los impuestos indirectos, la mayor parte de la tributación adicional correspondería al segmento de más altos ingresos de la clase media y la clase alta. Le pongo el ejemplo de las gasolinas (un tema del que poco se habla). Con el impuesto ecológico y la eliminación gradual del subsidio, se estima recaudar 61 mil 700 millones de impuestos a gasolinas. El 10 por ciento de la población con más ingresos consume el 40 por ciento de las gasolinas y si se considera al 20 por ciento, el porcentaje es de 60 por ciento.
 
 
En todo este debate, a veces pareció como que las propias autoridades hacendarias actuaron como si tuvieran pena de lo que ellos mismos propusieron. Y, efectivamente, había muchos errores que el Congreso ya ha comenzado a corregir, sin embargo, el sentido progresivo de la reforma propuesta era indudable.
 
 
Algunos amigos del sector privado me han criticado por no atacar la reforma, como ha sido el común denominador.
 
 
Asumo las críticas y me las aguanto, ni modo. Los planteamientos que le ofrezco son producto de la “mala” costumbre de hacer un análisis documentado y desprejuiciado.
 
 
Y, así como critico –y lo seguiré haciendo- la falta de avances en la eficiencia y transparencia del gasto público, me parece que la propuesta de Hacienda en impuestos tiene méritos que ni la propia autoridad ha defendido.
 
Twitter: @E_Q_