Opinión

Lo que Marcos Achar
no tuvo

No tuvo una estrategia ni una estructura adecuada para dar larga vida a Comex dentro de la constelación empresarial mexicana. No las tuvo. No pudo. El viernes la Comisión Federal de Competencia Económica le aplaudió lo que tanto quería: vender su empresa de pinturas. La más icónica de México, la que tenía la marca emblemática. Por Dlls. $ 2 mil 300 millones Achar se deshizo del problema. Ahora Comex estará bajo el paraguas de PPG. Leeremos en el futuro lo que nunca: cómo la operación de México se consolida en los estados financieros, en los reportes anuales de la empresa de Pittsburgh.

¿Qué hará Marcos Achar con sus 2 mil 300 millones de dólares? ¿Desarrollará grandes inmuebles como hizo Mariasun Aramburuzabala con todo el dinero que se embolsó de Grupo Modelo? ¿Se irá al exilio de facto como Carlos Fernández? ¿Abrirá más cuentas en Suiza o en lo poco que queda de paraísos fiscales?

No hace falta escudriñar mucho dentro de las razones poderosas que habría tenido la familia Achar para deshacerse de Comex. Con que uno se acerque un poquito a algún allegado se escucha la versión de siempre: problemas familiares, diferendos, desacuerdos irreconciliables. Es la historia de las empresas mexicanas, que se vuelven institucionales por completo sólo hasta que alguna firma británica, alemana o estadounidense las compra.

Entretanto, PPG Industries se embriagaba de cash, y desde el año pasado se supo que tenía entre 3 y 4 mil millones de dólares disponibles para gastar en iniciativas que le impulsen la rentabilidad. Tanto es su dinero que en este periodo materializaría repartos cuantiosos a sus accionistas. Así lo expresaba su CEO Charles E. Bunch meses atrás.

De acuerdo a Pablo Rión, un abogado clave en esta era de fusiones y adquisiciones, un enorme y gigantesco 80 por ciento son adquisiciones que hacen empresas de otros países de empresas mexicanas. No nos cansamos de vender. ¿Una tragedia? No lo sé… Es la realidad.

Sospecho que las razones de la incompetencia del empresariado mexicano para continuar en el mercado tienen una y otra vez la misma respuesta: la falta de investigación y desarrollo. El año pasado PPG Industries, la firma que compró a Comex, invirtió 505 millones de dólares en I+D, y esa cifra representó un incremento de 8 por ciento respecto de 2012. Costaría muchísimo trabajo encontrar más de un puñado de empresas de capital mexicano que invierten siquiera la quinta parte de ese monto en I+D cada año.

Bienvenida PPG Industries. Bienvenida con su gobierno corporativo; con sus informes trimestrales; con su transparencia; con sus múltiples patentes; con su I+D; con lo que estructuralmente la familia Achar no pudo organizar.