Opinión

Lo que las Mipymes necesitan son hechos, no discursos

17 marzo 2014 10:53

“Mal inicia la semana a quien ahorcan en lunes” dice el dicho popular y así debió haber sido el tono de casi toda la semana pasada para el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, a quien se le acumulan las presiones derivadas de que el estancamiento económico se ha prolongado demasiado.

El lunes 10, el sector privado representado por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) no se aguantó más y en voz de su presidente, Gerardo Gutiérrez Candiani, advirtió de que la recuperación que se esperaba para superar el bajo dinamismo de la economía nacional durante 2013 simplemente no llega, además de que los indicadores de coyuntura de este año tampoco son los ideales y a estas alturas del primer trimestre se complica el que se cumpla la meta oficial de un crecimiento del PIB de 3.9 por ciento para 2014.

El martes, la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) informó lo que muchos ya esperaban: que a tiendas iguales y en términos nominales, sus ventas cayeron 0.2 por ciento en el comparativo de febrero de este año respecto al mismo mes del año pasado, lo que representa una disminución nominal cercana a 4.5 por ciento. La ANTAD está conformada por 34 mil 561 tiendas por lo que su indicador es un buen reflejo de lo que está pasando en el país: los consumidores están gastando menos que el año pasado porque el alza de impuestos disminuyó su ingreso disponible y porque no se ha podido recuperar la confianza en la economía.

Para el miércoles 12, EL FINANCIERO publicó la entrevista que Carlos Mota le hizo a Luis Videgaray, y en ella hubo una confesión por demás interesante que pudiera indicar que los criterios en materia económica no están cien por ciento alineados en la más alta esfera de poder. El Secretario confesó que “el presidente toma las decisiones y no siempre me da la razón. Hay veces que me dice: ´no, no estoy de acuerdo´. Por supuesto se hace lo que dice el presidente, no lo que dice el secretario de Hacienda.”

Es lógico que en México se haga lo que dice el presidente, pero sería interesante saber qué cosas le ha propuesto Luis Videgaray al presidente de la República que han derivado en una decisión presidencial diferente a lo que considera la SHCP. Esto es relevante porque si hoy en día uno de los principales problemas de país es que la economía no repunta, pues lo que hizo el secretario de Hacienda es hacer ruido respecto a la responsabilidad del presidente de la República en esta situación.

El jueves, el secretario de Hacienda tuvo un respiro ya que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que en su comparación anual, la producción industrial aumentó 0.7 por ciento en términos reales en enero de este año respecto al mismo mes de 2013, lo cual se debió principalmente al avance de las Industrias manufactureras, las cuales crecieron 2.5 por ciento. Este dato es importante porque en 2013 la producción industrial cayó 0.71 por ciento y mostró caídas anualizadas en ocho meses del año.

Después de este dato alentador, el viernes 14 cerró la semana con la difusión de un análisis publicado por Banorte titulado “Crecimiento 2014 - Historia de dos Semestres”. En él, el banco fijó su perspectiva de crecimiento del PIB para este año en apenas 2.7 por ciento, con lo que echó un nuevo balde de agua fría a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), institución que durante la semana se vio obligada a refrendar su creencia de que el PIB este año puede crecer 3.9 por ciento.

Cabe señalar que en el documento divulgado Banorte hace un correcto análisis a nivel macroeconómico de las razones por las cuales México no está creciendo, y entre estas causas señala: un ajuste a la baja en la tasa inercial de crecimiento económico, condiciones climáticas adversas en Estados Unidos que impactaron negativamente exportaciones mexicanas, la reforma fiscal está teniendo un impacto negativo en los niveles de confianza, el gasto contracíclico por parte del gobierno federal ayudará pero de una manera más limitada a lo originalmente pensada, un comienzo de año más lento a lo esperado (cifras de ANTAD dan cuenta de ello), entre otros.

Hasta aquí el recuento de hechos importantes ocurridos en la semana.

La historia que hemos vivido en el primer trimestre de este año se parece mucho a lo que pasó el año pasado, cuando la economía nacional mostraba evidentes signos de debilidad y poco a poco diversas instituciones fueron ajustando a la baja la expectativa de crecimiento del PIB, mientras que la SHCP mantenía un discurso optimista y se resistía a bajar su pronóstico de crecimiento económico.

Sin embargo, el año pasado la SHCP tuvo que ajustar en cuatro ocasiones su expectativa de crecimiento del PIB desde 3.5 por ciento hasta 1.3 por ciento, aunque la realidad acabó siendo aún más cruel, ya que la economía de México creció sólo 1.1 por ciento el año pasado. Y aquí lo que se debe destacar es que cada una de las veces que la SHCP hizo un ajuste a la baja en la expectativa del PIB, siempre lo hizo echándole la culpa a algo: que si la economía de Estados Unidos crece lentamente (algo que era evidentemente falso), que si la recuperación en Europa ha sido lenta, que si la volatilidad de los mercados financieros internacionales nos contamina, que si las tormentas Ingrid y Manuel acabaron con la economía de dos estados del país, que si la falta de reformas estructurales nos frena, entre muchos más pretextos; pero jamás vimos a la SHCP admitiendo que está haciendo las cosas mal.

A lo largo del año pasado en varias entregas señalé que para ponerle remedio al problema del estancamiento económico en el que nos ha sumido el gobierno federal, el primer paso debe ser que la autoridad admita que hay un problema causado por ellos mismos, y dejen de buscar culpables en otras partes. Sin embargo, vemos que esto aún no sucede, por lo que se antoja difícil que se ponga remedio a lo que no funciona cuando no se reconoce que se han cometido errores que apagaron la economía nacional.

Así pues, si queremos ver una recuperación económica nacional rápida debe cambiar el enfoque de la autoridad del nivel macroeconómico a uno que atienda las necesidades de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), ya que éstas generan el 81 por ciento de los empleos en el país. Así, se requiere una atención de verdad reflejada en hechos contundentes, no solamente en discursos.

A este respecto, en la entrega de la semana pasada dábamos cuenta de la importancia de que la SHCP combata frontalmente al contrabando y la subvaluación, mencionábamos la importancia de que la Secretaría de Economía tenga una correcta política arancelaria y negocie acuerdos comerciales en los que las Mipymes mexicanas tengan oportunidades de ganar; y también hacíamos mención de la importancia de dotar de mayores recursos a Proméxico, y que el Banco de México coadyuve creando un entorno favorable para la creación de empleos y el crecimiento económico.

En esta entrega sólo quiero agregar un par de conceptos muy importantes:

Comencemos analizando el desequilibrio comercial de México con las principales naciones asiáticas. En 2013 nuestro país tuvo déficit con China por 54 mil 854 millones de dólares (mmdd), con Japón por 14.834 mmdd, con Corea por 11.967 mmdd, con Taiwán por 6.202 mmdd y con Malasia por 5.203 mmdd. ¡En total con estos cinco países tenemos un déficit comercial de 93 mil 061 millones de dólares! Si a este dato le sumamos el problema de la subvaluación, ¿qué industria manufacturera aguanta este desequilibrio? La realidad es que si no hacemos algo por corregir estas desviaciones la planta productiva nacional continuará con un pie en el cuello y no podrá crecer. Es fundamental llegar a acuerdos, sobre todo con China, que nos garanticen el acceso a sus mercados para comenzar a equilibrar la balanza comercial.

Otro aspecto que es fundamental para retomar el crecimiento económico es que haya verdaderos apoyos para las Mipymes. Es verdad que existe el Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM), organismo que su función es apoyar Mipymes; pero también es realidad que el acceder a los apoyos es por demás complejo. A menos de que sea a través de una cámara o asociación, las Mipymes no reciben apoyos del INADEM, y el problema es que para las mismas cámaras y asociaciones la gestión de recursos con el INADEM sigue siendo muy compleja y requiere personal especializado en el tema, lo que hace que haya industrias completas sin recibir apoyos.

El letargo económico que vive México hace indispensable que haya acciones concretas en favor de las empresas. Un primer gran paso en este sentido, insisto, será el combate a la subvaluación en las aduanas. Ya basta de discursos bonitos en favor de las Mipymes, dejen que los hechos hablen en favor de ellas, ya que son éstas las que generan la mayoría de los empleos en México.

Alejandro Gómez Tamez es director general GAEAP.

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