Opinión

Lo que el gobierno quiere decir

Desde la noche de Iguala, es decir, desde que la presidencia de Enrique Peña Nieto entró en crisis, el discurso del gobierno ha sido consistente. Enseguida leerán lo que el gobierno nos quiere decir. A esta edición de varios discursos de distintos funcionarios, desde el mandatario hasta el secretario de Marina, no se le ha agregado ni una letra.

Son sus palabras, es su manera de culpar a otros, de reprochar que no son comprendidos, de advertir que van derecho y no se quitan:

El Gobierno de la República es el primero en haber sido solidario con el dolor que ha provocado la desaparición de jóvenes estudiantes. Hemos sido los más sensibles, los más solidarios. Hemos atendido puntualmente desde lo personal y a través de los funcionarios responsables de la investigación, a los padres de familia a quienes embarga esta pena y este dolor. (1) Todos somos Ayotzinapa. (2)
Pero también hemos advertido que al amparo de este dolor, que al amparo del sufrimiento de los padres de familia, que al amparo de esta consternación social que hay, hemos advertido los movimientos de violencia que pretenden hacer valer protestas.

Protestas que a veces no está claro su objetivo. Pareciera que respondieran a un interés de generar desestabilización, de generar desorden social y, sobre todo, de atentar contra el proyecto de nación que hemos venido impulsando.

No nos vamos a detener. Pareciera que algunas voces, unidas a esta violencia y a esta protesta, algunas de ellas fueran aquellas que no comparten este proyecto. Hemos ido en pos de reformas estructurales y de grandes cambios que, sin duda, han afectado intereses, de los que mucho tienen y de otros que se oponen al proyecto de nación. A pesar de estas voces que ahora, al amparo de quienes sufren dolor y de quienes tienen pena, enarbolan banderas de violencia y de protesta, dejo claro que el Gobierno de la República está firme en la construcción del proyecto de nación que queremos para el bienestar de todos los mexicanos. (1)

No vamos a sustituir las reformas por actos teatrales con gran impacto, no nos interesa crear ciclos mediáticos de éxito de 72 horas. Vamos a tener paciencia en este ciclo nuevo de reformas. No vamos a ceder aunque la plaza pública pida sangre y espectáculo, ni a saciar el gusto de los articulistas. Serán las instituciones las que nos saquen de la crisis, no las bravuconadas. (3)

La mentira, el reproche, la crítica infundada, la violencia y la intolerancia poco abonan, debemos unirnos para hacer frente a la adversidad. (4)
Aportaremos nuestros mejores esfuerzos sin amedrentarnos por juicios injustos, algunos sin duda erróneos, carentes de fundamento, malintencionados y que la institución armada no merece. (5)

Enoja que manipulen a los padres de familia, que manipulen a esta gente, porque eso es lo que están haciendo para no reconocer o para seguir incrementando esto. Da tristeza que haya personas que lucren con los padres de los normalistas, realmente dicen una cantidad de mentiras. (6)

Pareciera un afán orquestado por desestabilizar, y por oponerse al proyecto de nación. Surgieron señalamientos sobre una propiedad, un sinnúmero de versiones y de falsedades, que no tienen sustento alguno, lamento que en el marco de todo este clima de consternación, se levanten señalamientos infundados. (1)

Ya me cansé. (7)

1) EPN, 18 nov. 2) EPN, 27 nov. 3) A. Nuño, 7 dic. 4) Sedena, 8 dic. 5) Sedena, 10 nov. 6) Semar, 10 dic. 7) PGR, 7 de nov.

Twitter: @SalCamarena