Opinión

Lo que cambia

  
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El Brexit

Cuando usted lea estas líneas los británicos estarán votando la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea. Para la hora de comer acá en México, empezaremos a conocer encuestas de salida, y pronto los resultados oficiales. PredictWise dice, cuando escribo esto, que 70 por ciento votará por la permanencia. Ya veremos, y eso nos permitirá medir un poco la capacidad predictiva de este sitio, que dice que Trump tiene 24 por ciento de probabilidades de ganar. Así sea.

No encontré en ese sitio estimaciones para la elección del domingo en España, que ha tenido menos publicidad que el Brexit, pero que resulta importante para nosotros. Según Wikipedia, que ha tenido un excelente seguimiento de la política española, la encuesta de encuestas anda en 28-31 por ciento para el PP, 24-25 por ciento para Podemos-IU (Unidos Podemos), 20-22 por ciento para el PSOE y 14-16 por ciento para Ciudadanos. PP y Ciudadanos andan en 42 por ciento, en el caso inferior, y 47 por ciento en el superior. La izquierda suma de 44 a 47 por ciento. En ambos casos no llegan al 50 por ciento imprescindible para gobernar, de forma que los muy pequeños partidos regionales pueden determinar el resultado o, si nada se logra, España tendría que ir a una tercera elección, que sería ya un exceso.

Podemos no ha logrado crecer más que el PSOE, pero su alianza con Izquierda Unida le permite apostar a ser la segunda fuerza en España. Como se vea, es una tragedia. Un partido político conformado por okupas (como se les dice allá), profesores extremistas y personalidades del margen obtiene tantos votos como uno de los partidos socialdemócratas de mayor éxito en Europa en los últimos 40 años. En parte, se le puede agradecer a Zapatero; en parte, a los daños de la crisis que él negaba y que para 2011 costaba ya mucho a los españoles.

Sin embargo, sigo pensando que lo que vemos en el mundo entero es un proceso de hundimiento de la política tradicional, que es sustituida por lo que sea. En Italia, este fin de semana el movimiento Cinco Estrellas logró obtener las alcaldías de Roma y Turín, a pesar de que su propuesta política es “que se vayan todos”, y poco más que eso. Tanto Podemos como Ciudadanos apuestan precisamente al desgaste de los partidos tradicionales, y les funciona. A uno le da 20 por ciento, al otro 15 por ciento. Y sumando el oportunismo de IU, ya pueden incluso pensar en pedir la cancillería para Adolfo. Perdón, la presidencia para Pablo.

El fenómeno de la caída de la política tradicional no sólo aparece en Italia y España. Está detrás de los intentos independentistas de Reino Unido, el de Escocia hace un año, el de Gran Bretaña entera ahora. Y también es perceptible en el crecimiento del Frente Nacional en Francia y del partido de la libertad de Austria. Más interesante aún, se refleja en que los dos candidatos presidenciales de Estados Unidos son los menos aceptados en toda su historia. Afortunadamente, Trump está peor que Hillary, pero ambos cuentan con niveles de rechazo antes desconocidos.

En México, ese proceso explica que las elecciones de 2016 tuvieron un millón de votos menos que en 2010, y que todos los partidos grandes perdieron aprobación. Como perdieron de forma diferente, parecería que algunos hubiesen ganado. Pero en realidad es la disputa por un pastel que se va acabando.

No es una buena noticia. El sistema político que en los últimos doscientos años resultó más adecuado para las libertades y la discusión pública, la democracia, está sufriendo. No sabemos aún cómo recuperarlo, o si es necesario, sustituirlo. Es un tema que me gustaría analizar con usted al detalle, muy pronto.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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