Opinión

Lo inevitable (parte 2 y final)

 
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TECH

(3) Fluir (“Flowing”)

Internet es la máquina reproductora más grande que la humanidad haya conocido. Esta máquina copia cada acción, cada nota, cada letra, cada pixel y cada pensamiento que pasa por ella. De acuerdo con Kelly, “la economía digital fluye sobre este río de copias”. De hecho, nuestra red de comunicación global facilita que cada pieza de información que toma la forma de un bit sea reproducido de manera instantánea.

Hoy, todo es susceptible de transformarse en bits: las ideas, la música, la fotografía, la pintura, unos planos arquitectónicos, el diseño de una máquina, los contratos y hasta el dinero.

La riqueza de la humanidad gradualmente se transforma desde objetos constituidos por átomos hacia objetos virtuales constituidos por bits que fluyen libremente y que no conocen fronteras. En un mundo así, cualquier restricción al comercio es ridícula. Pero, al parecer, es imposible que un populista entienda esto.

De la misma forma en que los átomos se transforman en bits, los bienes materiales se convierten gradualmente en servicios: un automóvil ya no es necesario, ahora tenemos Uber o Lyft. Una habitación de hotel se convierte en una aplicación llamada Airbnb, siempre disponible en la palma de la mano. Hoy nuestra riqueza tiende a fluir, a través de ciudades, regiones y fronteras; y esta tendencia, también es inevitable.

(4) Apantallar (“screening”)

La invención de la imprenta de Gutenberg lo cambió todo. Gracias a esta innovación surgió el periodismo, la ciencia, las librerías y el imperio de la ley.

El lenguaje se expandió. De las 50,000 palabras existentes en el idioma inglés antes de la invención de Gutenberg, hoy se cuentan más de un millón. La Biblia, el Corán, la Carta de Derechos y las constituciones son documentos que cambiaron nuestra forma de pensar y de vivir. De acuerdo con Kelly, nos convertimos en una “civilización basada en los libros”.

Para bien o para mal, hoy cambiamos los libros por las pantallas: se calcula que en el mundo ya existen más de 5,000 millones de pantallas —y más de 3,000 millones se fabricarán cada año. Hoy encontramos pantallas en los teléfonos que guardamos en nuestros bolsillos, en los relojes que usamos, en las computadoras de nuestras oficinas, en las calles, el transporte público, los bancos, los museos y hasta en los baños —muchos restaurantes ya te ofrecen una tablet para ver un menú interactivo.

Hoy nos transformamos de “gente de los libros” en “gente de las pantallas”, que ya no busca una verdad inmutable basada en las letras sino que está dispuesta a creer una verdad que fluye a través de los pixeles.

Pero, si nuestra cultura está basada en la autoridad que confieren los libros, ¿qué sucederá con los pilares de nuestra civilización: la literatura, el pensamiento racional, la ciencia y el imperio de la ley? Los textos en los que se basa nuestra civilización también tendrán que evolucionar y para muestra un Kindle.

En un Kindle caben miles de libros. Los libros se adaptarán a su nuevo medio: las pantallas. Eso les dará fluidez, maleabilidad y fuentes. Los libros serán subrayados, anotados, resumidos y tendrán referencias cruzadas. En este mundo, un libro nunca estará terminado. Con lo que volvemos a la primera tendencia. Todos los libros estarán conectados de alguna forma y eso nos llevará al concepto del “libro universal”. El texto que contiene todos los textos.

(5) Acceder (“accessing”)

Un reportero de TechCrunch recientemente comentó: Uber, no posee vehículos, Facebook no crea contenido, Amazon (casi) no tiene inventario y Airbnb no controla bienes raíces. Hoy, no es necesario poseer para utilizar.

Netflix nos permite ver películas sin tenerlas y a través de un Kindle podemos rentar libros. Con Carrot soy capaz de utilizar un vehículo por unas cuantas horas y devolverlo en un lugar conveniente. Hoy no es necesario poseer nada puesto que todo está en renta, disponible casi instantáneamente y por el tiempo que queramos.

En más de un sentido, acceder es mucho más conveniente que poseer, porque cuando accedo no necesito mantener, reparar, almacenar o limpiar lo que utilizo. Acceder es tan superior a poseer que amplía notablemente las fronteras de la economía.

Acceder se relaciona con otro concepto: la desmaterialización del mundo. La tendencia en las últimas tres décadas ha sido hacer mejores cosas con menos materiales: muchas veces se trata de cosas virtuales que utilizan cero materiales. Esto se acelera en la medida en que la economía migra de las manufacturas a los servicios. Mientras que los productos invitan a la propiedad, los servicios la descartan. Incluso el software hoy se vende como un servicio (“Software as a Service”, SaS): si en el pasado compraba una copia de Photoshop, hoy me suscribo a este sistema y recibo todas sus actualizaciones de manera automática, lo mismo aplicará para todos los productos de software.

Todo estará en renta y por lo tanto, todo se convertirá en un servicio: los autos, las bicicletas, los muebles, el equipo deportivo, los relojes de lujo y hasta las bolsas de mano y las obras de arte.

Estas son sólo cinco de las tendencias que transforman inevitablemente nuestra forma de vida en el Siglo XXI. La tecnología lo transforma todo y el cambio tecnológico se acelerará. Debemos estar preparados para adaptarnos y tomar ventaja del cambio, de otra forma, seremos arrasados. Reflexionemos, nuestro futuro depende de ello.

* El autor es fundador de Grupo Salinas.

Twitter: @RicardoBSalinas

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