Opinión

Lo hace posible una Pyme de “dos ríos” y una cruz

Pyme mexicana produce de las excretas del ganado polímeros orgánicos, electricidad, biodiesel, fertilizantes orgánicos, hortalizas orgánicas, bioplásticos y alimento para el propio ganado con muy altos valores de grasa y de proteína.

En México “no se la creen” y en Estados Unidos se le ofrecen terrenos para desarrollar un parque de microbiotecnología, el dinero necesario para hacerlo funcionar, e incluso la nacionalidad estadounidense para los involucrados en el proyecto.

Los hermanos Rafael y Gerardo Ríos son los padres de este proyecto (Dos Ríos) en el que aparece como socio importante el químico Eduardo Cruz González, responsable de los progresos vinculados con la microbiotecnología.

Le debo la historia. Por circunstancias de la vida un contador público, Rafael Ríos, su hermano y su socio acaban siendo proveedores de una compañía Canadiense que los lleva a retos difíciles, como hacer crecer árboles frutales u olivos en desiertos extremos como el caso de Abu Dabhi, en los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y en Chile, en la región del mundo con más bajo nivel de precipitación pluvial en toda la tierra: el desierto de Atacama.

Tenían los mexicanos experiencia en el uso de polímeros derivados de petróleo para ofrecer a la planta de nutrientes y agua.

Los mexicanos lo consiguieron: 15 hectáreas en Abu Dabhi de maderas como la Teka, Cedro y Coba (finales del 2008). En Egipto, Olivos, y en Chile, sobre tres hectáreas, árboles cítricos.

Los mexicanos producen el polímero base de estos milagros a partir de microorganismos unicelulares y no a partir del petróleo.

Dieron con cepas de microorganismos unicelulares que ofrecían ventajas significativas para la producción de biocombustibles (biodiesel).

Todos estos desarrollos les permitieron articular una exótica cadena de valor con destinos múltiples. De excretas de ganado obtienen gas metano, limpian el gas y con él generan electricidad. Del residual de este proceso obtienen, con la colaboración de lombrices, humus de lombriz, que aplica como fertilizante orgánico.

En invernaderos obtienen cadenas de microorganismos del que producen aceites que lleva a diesel y lo excedente se enriquece para obtener alimento para ganado con 28 por ciento de proteína, 35 por ciento carbohidratos y 41 por ciento de grasas. Es tan alto el nivel de proteína que deben de agregar pastura para su mejor aprovechamiento en los procesos digestivos del animal. Este alimento deriva de los microorganismos unicelulares y del sol.

En esos invernaderos llevan al extremo la producción de jitomate con producciones de 450 toneladas anuales por hectárea, 120 mil litros de biodiesel a 5 pesos costo litro (contra 13.13 pesos del petróleo actual), 130 toneladas de biomasa por hectárea para alimentar a 50 vacas durante un año y 119 kW hora de electricidad.

De “pilón” dan 17 toneladas de polímero orgánico por año.

El asunto merece que atendamos el complemento de este tema en la edición Internet del diario. Sólo le digo que esta empresa va por un parque industrial en Durango, que tiene reservadas ya 4 mil hectáreas para establecer toda la cadena que ha conseguido articular.

Y pregúnteme si la autoridad les ha facilitado las cosas. Obvio que no.

Le daremos detalle el siguiente lunes en la edición de Universo Pyme solo para Internet. A partir de hoy los miércoles en el impreso y en Internet, y los lunes en la edición en Internet. Para contactar a la empresa: celular: 5511-320850.

Correo: direccion@universopyme.com.mx