Opinión

Lo creo, pero lo dudo

 
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Andrés Manuel López Obrador durante una gira en Zumpango. (Cuartoscuro)

A pesar de la alerta de contaminación del agua en la playa de Tlacopanocha, los turistas y los pobladores disfrutaban de sus vacaciones sin mortificación alguna, nadaban y remojaban sus cuerpos con entera libertad (no empiecen, caray, respeto a la semana de Pascua). Si la lectora o el lector albergan dudas de la existencia de esa playa, Gamés les informa que se encuentra en Acapulco.

Este es el principio del comienzo, meditó con claridad Gilga, cuando leyó en la primera plana de su periódico La Razón que se transmitirían los primeros anuncios de la propaganda de los partidos políticos. La cantidad le pone a Gamés los pelos de punta: 13 millones 297 mil 494 espots. Se trata de una promoción gratuita en los medios electrónicos, dos mil 500 estaciones y canales del país, no habrá un solo minuto sin promocionales. En descargo de esta tempestad puede decirse que será breve: el 3 de junio se acabó lo que se daba, luego a votar, y hasta la vista, baby. 500 curules serán renovadas, nueve gubernaturas, en total se disputarán 15 mil 832 cargos de elección popular. Dicen los que saben que el abstencionismo será muy alto y que la nulidad aumentará. Gilga deshoja la margarita electoral: votar, no votar; votar, anular. Entre más espots vea en la televisión, más deseos de votar blanco crecen en el alma sublevada de Gil.

Un ser de otro mundo

De los días santos, Gamés trae una geoda cuya dureza ancestral lo hechiza. El gobernador de Guerrero, Rogelio Ortega Martínez, dijo esto: “Si me dicen que vaya a buscar diálogo con gente de la delincuencia organizada para que nos pidan un rescate y nos devuelvan con vida a los muchachos, yo estoy dispuesto a hacerlo”. El gobernador, o lo que sea en la vida este hombre, se unió así al mensaje que los padres de los 43 normalistas desparecidos enviaron al jefe de la banda criminal Los Rojos para pedirle información sobre sus hijos desaparecidos.

Los padres de los normalistas y quienes los manipulan, el gobernador y no pocos medios de comunicación, desacreditan la investigación y la presentación de los culpables, hay cien detenidos, las confesiones de los asesinos, todo lo que el procurador Murillo Karam presentó con terrible detalle; a ese señor no le creemos, en cambio, los padres le escriben a criminales para pedirles ayuda y el gobernador ofrece dialogar, ¡le llama dialogar! e incluso ofrece pagar un rescate para que devuelvan “con vida a los muchachos”. ¿Estamos locos?

Gamés se arriesga a los jitomatazos. Los 43 normalistas están muertos, los criminales los asesinaron salvajemente. No volverán, nadie vuelve de la muerte. El crimen ocurrió en un estado gobernado por la izquierda perredista y el exgobernador Aguirre reposa tranquilamente en su casa. Al PRD y a Liópez les ha salido baratísima la matanza; al gobierno de Peña, carísima. Gamés ya había escrito que el gobernador Ortega Martínez no hace un café, no ata ni desata. El menor de los errores en Guerrero no ha sido el nombramiento del señor Ortega.

Nombramientos

Cosas locas que lee Gil en sus periódicos: en campaña de apoyo para el candidato de Morena, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, Liópez ofreció en Guerrero que los padres de los 43 desaparecidos nombren al procurador y al secretario de Seguridad Pública del Estado. Encarrerado el gato, el ratón etcétera: Liópez le ofreció a la CETEG que su dirigencia nombrara al secretario de Educación de Guerrero. Bueno y ya en la repartidera, que el jefe de Los Rojos se encargue de la cartera de Salud del estado, ¿sí o no? Y si su “movimiento”, como le llama Liópez a su partido, triunfa, que le cambien el nombre al estado de Guerrero y que se llame estado Aguirre Rivero, en reconocimiento al candidato que Liópez apoyó sin reticencia alguna. Dice Liópez que si Amílcar gana la elección, él vivirá todo 2016 en Guerrero: “no crean que vengo de metiche, pero tengo un compromiso con el pueblo de Guerrero, en el entendido de que el principal problema es el hambre y la pobreza”. La verdad de las verdades, Liópez se quedará a vivir en la ciudad de México. Es que de veras. Como diría la tía Eduviges: lo creo, pero lo dudo.

La máxima de Paul Samuelson espetó en el ático de las frases célebres: “Cuando todo mundo está loco, ser cuerdo es una locura”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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