Opinión

Lo comunitario, ¿una opción de vida y de política?

10 febrero 2014 4:15 Última actualización 18 octubre 2013 5:2

 
Roberto Escalante Semerena

A lo largo de la historia, la organización de la humanidad ha lidiado con la disyuntiva entre lo individualidad y lo colectivo, y esto ha marcado el rumbo de muchos pueblos. Dentro de los cánones de la Teoría Económica, diversos autores han hecho grandes esfuerzos por construir marcos lógicamente coherentes para soportar cada una de estas formas de organización social, incluso exacerbando el poder de las matemáticas, la lógica formal, la filosofía o la psicología.
 

Sin embargo, la organización política, social y económica de muchas sociedades ha transitado en un rango delimitado por estos dos extremos, desde las sociedades capitalistas hasta algunos intentos por llevar el socialismo a su máxima expresión. Transitan entre lo individual y lo colectivo. Actualmente, en México encontramos pueblos indígenas, mayoritariamente, en los cuales la forma de organización predominante es comunitaria.
 

La organización comunitaria resalta la importancia de la participación, la pluralidad y el consenso cuando la preocupación por mejorar el entorno y la equidad entre todos los integrantes de un pueblo está presente. En contraste, algunos aspectos negativos surgen dentro de este esquema organizativo como lo es el temor a que lo individual se convierta en el eje rector del comportamiento de los individuos al transitar por un proceso de cambio que transforme su entorno. Por otro lado, el gran obstáculo al que se enfrentan las comunidades ha sido un común denominador: la lentitud en la toma de decisiones.
 

En el contexto económico actual, donde la individualidad y el egoísmo son premiados, y la búsqueda de rentas es el principal incentivo, las comunidades han sido marginadas social, política y económicamente. Sin embargo, algunas sociedades en las cuales la estructura de organización es comunitaria, como es en el caso del Sur de México, existen algunos casos en los que dicha organización ha permitido contar con una sostenibilidad ambiental y social, pero no económica.
 

Lo comunitario brinda la oportunidad de formar consensos incluyentes, pues todos los integrantes de la sociedad pueden opinar y disuadir cuestiones individualmente beneficiosas. Esto implica la posibilidad de buscar un bienestar común, aunque éste sea menor al que podrían alcanzar de manera individual. La equidad representa el motor de la organización. En este sentido, la cooperación entre los individuos ha sido estudiada por diversos investigadores utilizando juegos experimentales. Se ha demostrado que el horizonte temporal es determinante para que estos sistemas se mantengan, puesto que en algún momento el sentido individual surge y el sistema colapsa, normalmente al final del periodo. Asimismo se ha probado que para mantener la cooperación debe existir un sistema de incentivos o sanciones, el cual puede incluir multas a la no cooperación e incluso castigos sociales (críticas y la evidencia social como un castigo). Las pruebas muestran que este tipo de incentivos funciona, señalando que el sistema de gobernanza es crucial para la cooperación.
 

Dentro de un sistema gobernado “comunalmente” el proceso de toma de decisiones es complejo. La teoría económica convencional sugiere que en una dictadura el agente “h” es capaz de tomar decisiones sin la necesidad de considerar a los demás individuos. Es decir, este agente tiene un poder de 100%. En contraste, en la “comunidad” los agentes tienen una ponderación en su participación igual a 1/n (n representa el número total de individuos). Esto trae consigo algunas desventajas tales como la lentitud en el proceso de toma de decisiones, al tener que llevar a cabo un proceso altamente costoso para tomar en cuenta las opiniones de todos, y en casos específicos, esperar a la “reunión comunitaria” más próxima. Ésta complejidad origina un problema de inconsistencia intertemporal en la aplicación de medidas de política local, pues algunas medidas deben ser diseñadas y aplicadas rápidamente.
 

La humanidad, a lo largo de su historia, muestra que las sociedades organizadas individualmente mantienen un componente intrínseco de desigualdad. La forma de organización comunitaria brinda la posibilidad de preocuparse por los demás y buscar cierto nivel de igualdad. Algunas comunidades de México, con esta organización han sido consideradas internacionalmente como ejemplos de éxito considerando su sostenibilidad social y ambiental. Sin embargo están amenazadas por el entorno en el que se encuentran empotradas, siendo una amenaza real la defensa de lo individual auspiciada por medios de comunicación, política educativa nacional y regional.
 

Lo comunitario representa una alternativa de organización, una forma de vida y de política. El reto es conjugar intereses y sentimientos individuales dentro de un marco de gobernanza (institucional) que brinde los incentivos adecuados para que dicha conjugación perdure. En este sentido, la probabilidad de que este sistema se mantenga depende inversamente del tamaño de la sociedad (número de individuos) y directamente del horizonte temporal, puesto que, a largo plazo, la cooperación es más probable que en el corto plazo.
 
 
semerena@unam.mx