Opinión

Lo aparentemente imposible

 
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Donald Trump en su discurso en la Convención Republicana. (Bloomberg)

Hace apenas unos meses, cuando todavía había una pasarela de personajes buscando la candidatura del Partido Republicano, la probabilidad de que Donald Trump fuera realmente el candidato parecía muy lejana. Mucho se ha comentado que incluso para él mismo la idea de su candidatura era remota. Jugaría el juego hasta el Día de Gracias del año pasado, lo que en sus cálculos alimentaría su popularidad y le traería algún beneficio económico para sus programas de televisión.

Fueron pasando los meses y se siguió oyendo hasta hace poco que simplemente eso no podría suceder. Algo pasaría. En cada etapa del proceso se escuchaba un argumento distinto que evitaría que Trump pasara a la siguiente. Incluso cuando ya había obtenido los votos necesarios para la candidatura, antes de la Convención, se oían voces que sugerían que algo tendría que pasar: alguien más se postularía porque el partido no estaba de acuerdo con tener semejante candidato. Sin embargo, la semana pasada algo que hace menos de un año se veía imposible se volvió tangible y real.

La salida del Reino Unido de la Unión Europea se veía, hace unos meses, como una posibilidad muy remota. Había encuestas en uno y otro sentido, pero el tono prevaleciente era que se trataba de una forma de hacer sentir partícipe a la sociedad de decisiones importantes. Días antes del referéndum pocos apostaban, literalmente, por la salida de Gran Bretaña de esta unión. Tengo la impresión de que ni siquiera los proponentes del Brexit creían que el referéndum los favorecería. El 23 de junio se tomó una de las decisiones más importantes en la historia reciente que cambiará la cara de la Unión Europea. Los equilibrios comerciales y políticos tendrán que rebalancearse y las implicaciones que Brexit tendrá para el Reino Unido y el resto del mundo todavía están por verse. Algo que el 22 de junio aún se veía como remoto y lejano, se materializó al día siguiente.

Hoy muchas cosas que nos parecen imposibles, pueden estar a la vuelta de la esquina. Ya que están decididos formalmente los candidatos de ambos partidos, desde México nos parece imposible que Trump pueda ser presidente. Incluso con los resultados de las recientes encuestas lo consideramos como una posibilidad muy remota. Deberíamos de ajustar nuestras expectativas a la brevedad. Todo puede pasar.

Trump ha hablado desde el inicio de su campaña de la construcción de un muro en la frontera entre México y Estados Unidos. Ha dado estimados del costo (mal construidos, por cierto) y nos ha endosado la cuenta. Hasta hace poco la idea del muro me parecía descabellada en todos los sentidos, desde su mero planteamiento hasta la ingeniería para construirlo. Hoy ya no debería de parecerme tan imposible.

Ambos candidatos han manifestado abiertamente sus posturas anti libre comercio. Puede ser que sea una nota que el electorado quiere oír o puede ser algo en lo que verdaderamente creen. En todo el mundo hay discrepancias entre lo que se dice en los discursos de las campañas y lo que realmente se hace una vez que se tiene el poder. Sin embargo, la retórica contra el libre comercio nos debería de tener muy atentos. Hoy en día el término 'libre comercio' se ha vuelto tóxico. Hay quien dice que deberíamos cambiarle el nombre al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, quitarle lo de libre comercio y ponerle algo más para quitarle reflectores.

México vive del libre comercio. La cara del país ha cambiado en las últimas dos décadas gracias a los tratados comerciales. Los estados del país que crecen y en los que consecuentemente mejora el ingreso de sus habitantes, se crea empleo formal y disminuye la pobreza, son los que se han visto directamente beneficiados por los acuerdos comerciales.

Cuando cualquiera de los candidatos habla sobre replantear los términos de los tratados comerciales, México tendría que encender señales de alarma y estar atento.

Tenemos suficiente evidencia de que lo aparentemente imposible no lo es. Hoy tendríamos que estar listos para actuar frente a la eventual construcción de un muro, frente a una renegociación del Tratado de Libre Comercio o incluso frente a la intención de revertirlo. Me pregunto si siquiera lo estamos considerando.

La autora es profesora de Economía en el ITAM y directora general de México ¿cómo vamos?

Twitter: @ValeriaMoy

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