Opinión

Llevar el talento emprendedor a donde más se necesita

1
 

 

querétaro

Que la creatividad y el talento de mexicanos se inserte en aquellas ramas industriales en las que México desempeña ya una función productiva global relevante o puede cumplirla en breve, pudiera ser la síntesis a la que invita el ejemplo de una muchacha universitaria, estudiante del Tecnológico de Monterrey, plantel Santa Fe, dentro de la clase de ingeniería en desarrollo sustentable.

La historia compromete a la figura de Gabriela Kuri, quien en la clase de electricidad y magnetismo recibió el reto de crear un generador de electricidad casero. Corría el año de 2013.

La muchacha asumió el reto de desarrollar un generador de energía eléctrica a partir del viento, con la característica de que debería ser de un costo muy bajo pues estaba pensado para comunidades muy pobres.

Lo primero que pudo conseguir fue un prototipo que si bien era eficiente, requería gran cantidad de materiales que elevaban el costo del aparato a cinco mil pesos.

La petición del profesor de la materia, Martín Pérez, fue encontrar materiales sustitutos para que la tecnología ya terminada pudiera ser para comunidades pobres en donde precisamente no existe energía eléctrica.

Parece mentira pero en el México actual al menos un millón 200 mil mexicanos carecen de ese servicio básico. No se trata de que se lo roben mediante un “diablito”, sino de que ni siquiera cuentan con la alternativa de hacerlo.

El asunto no era menor tomando en consideración que sólo los imanes, indispensables en el prototipo, cuestan casi mil pesos. El aluminio requerido fue sustituido por PVC y se acompañó con láminas muy ligeras de madera para servir al propósito.

Finalmente el aerogenerador es capaz de satisfacer las necesidades básicas de una familia en un cuarto redondo en el que se encuentra tanto la zona de dormir como para cocinar y comer. Lamentablemente no son pocos los hogares que tienen en México estas características.

El generador de energía eléctrica puede ser instalado en cadena para multiplicar la posibilidad de que necesidades mayores sean satisfechas.
Ahora el reto para esta muchacha, una vez que ha llegado a un autogenerador eléctrico a base de viento, es armarlo con el costo que ya es sensiblemente más razonable y aplicarlo en una comunidad piloto que será cercana al campus en el que estudia.

La experiencia parece invitar a que centenares de jóvenes mexicanos que tienen ganas, conocimiento académico y asesoría de sus mentores universitarios, coloquen este talento específicamente en las ramas industriales en donde viene bien una innovación, en donde están concretamente los retos más importantes y donde resultados positivos pueden ser multiplicados dando garantía de sostenibilidad a la Pyme que surja de la innovación y una base sólida para soportar su futuro.

Ahí están como ejemplo las millares de oportunidades que ofrece la industria aeroespacial o la propia industria automotriz mexicana, ahora destacando como la séptima mundial en cuanto a capacidad de producción y casi la tercera en el terreno de la exportación. Ahí se requiere “que se instalen” a los ejemplos más acabados del talento mexicano.

Se ha señalado que si bien el país destaca dentro de la industria automotriz global, aún no lo hacemos en el terreno de la innovación o el desarrollo tecnológico dentro de este complejo productivo, no al menos en los niveles que el país pudiera hacerlo. Si ahí están las oportunidades, ahí hay que establecer los centros de innovación que el país y su talento pueden conseguir.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

También te puede interesar:
Inicia el “Verano Abarrotero”
El MIT se asombra con modelo de incubación “Mexican Made”
Cambia México; cámbialo tú