Opinión

Llegan los primeros cubanos

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Miles de cubanos están varados en la frontera de Costa Rica con Nicaragua. (Reuters)

Son miles en busca de lo mismo, de lo de siempre: llegar a Estados Unidos. Llevan dos meses “atorados” en Costa Rica porque el plan original contemplaba seguir por tierra hasta Florida, pero el gobierno de Nicaragua les negó la visa de tránsito para cruzar por su territorio. Eso produjo que más de ocho mil cubanos en Costa Rica buscaran rutas alternativas.

Un grupo de aproximadamente 50 tomó un vuelo a San Salvador y de ahí por tierra, cruzando Guatemala, México hasta la Unión Americana.

Pero este problema que parece muy viejo, es en realidad la nueva versión de la migración cubana hacia Estados Unidos.

Tan sólo en 2015 y lo que va del año han llegado a diferentes estados de la Unión 43 mil 159 ciudadanos cubanos en busca de asilo americano.

Desde que se re establecieron relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana el año pasado, el fenómeno ha tenido una nueva explosión numerosa y diversa por las nuevas rutas, medios y el volumen de migrantes. Se trata de un flujo continuo, muy numeroso desde diciembre de 2014, donde los números superan a los cubanos recibidos en la última década en Estados Unidos.

La gran preocupación de aquellos cubanos que desean emigrar para reunirse con sus familias en Miami, Tampa, Sarasota, Fort Myers y otras, consiste en que las leyes de recepción y otorgamiento de residencia (Ley de Ajuste Cubano) pueda ser modificada después de las nuevas relaciones diplomáticas. Esta ley contempla que al ciudadano cubano que llegue a territorio estadounidense se le pueda otorgar residencia en un periodo de un año.

El alcalde de Florida, Tomás Regalado, organizó un bienvenida y discurso de apoyo y exige al gobierno del presidente Obama la liberación de recursos federales para otorgar servicios a los recién llegados.

Es, en suma, una nueva oleada motivada por el fin del embargo y las hostilidades –por lo menos verbales– entre Cuba y Estados Unidos.

La gran paradoja es que los políticos republicanos de origen cubano como Mario Rubio –exalcalde, aspirante presidencial y descendiente de cubanos– o Carlos Curbelo están solicitando modificar esas leyes para negar asistencia alimentaria o de salud a los recién llegados, bajo el argumento de que las leyes anteriores se diseñaron sobre la base de que todos los que llegaban eran perseguidos políticos del régimen de los Castro, por ende, asumían el estatus de refugiados políticos. Todos los más de 40 mil refugiados de los últimos 14 meses no pueden ya ser considerados refugiados políticos, o perseguidos por el régimen de La Habana, porque llegan por razones económicas.

¿Qué va a pasar con los poco más de ocho mil ciudadanos que aún se encuentran en Costa Rica? ¿Quién se va a encargar de ayudarles para llegar a Estados Unidos? Y, ¿hasta cuándo el gobierno americano mantendrá la puerta abierta? Todas preguntas aún sin respuesta.

Por lo pronto la negativa de Daniel Ortega y el gobierno de Nicaragua a garantizar paso libre por su territorio, ofrece un parpadeo de lo que pasa en el gobierno cubano. Ahora, como antes, el gobierno de Cuba ha despreciado a los inmigrantes que escapan y que buscan por todas las vías llegar al paraíso americano. Los consideran traidores, cobardes, incapaces de solidaridad con su país y con su pueblo. Pero hoy hablamos de los nietos de la generación que hizo la Revolución, y también ellos se quieren ir.

Una televisora en Miami “fletó” el autobús que los recogió en El Salvador y los condujo hasta territorio estadounidense. Buena producción de historias, pero sabemos que los otros ocho mil no recibirán ese trato, cuidado, protegido, resguardado. Tendrán que enfrentar a las mafias centroamericanas, pagar a los Maras, eludir Nicaragua y luego la extorsión pollera en México. Un calvario.

Las nuevas relaciones, en paradoja, se convirtieron en un detonador de migrantes.

El sueño de que la isla recupere su pujanza, su crecimiento, su apertura, millones en inversión y miles de turistas. A ver si entonces de todos modos se quieren ir.

Twitter: @LKourchenko

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