Opinión

Llamen a Herminio, Serra, 'et al.'

 
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El TLCAN 20 años después

Asistí el sábado a una comida de amigos llena de personajes de renombre del México de hace 15 o 20 años. Por ahí estaba un exsecretario de Estado, dos funcionarios que trabajaron en Los Pinos al más alto nivel —y que ahora están muy activos en el sector privado—, así como algún banquero actual, de los más renombrados en la Asociación de Bancos de México.

Se puede decir que, en general, hay una preocupación notoria en este tipo de círculos por la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. En un sondeo informal, entre tequila y vino, la mitad de los asistentes se dijeron realmente pesimistas al respecto.

Quienes no ven las cosas tan mal dicen tener información privilegiada en el sentido de que el presidente Enrique Peña Nieto prepara una gran sorpresa para enero, cuando informará al país de una estrategia que contrarrestará las políticas negativas que instrumentará Trump. No obstante, todos los asistentes se vieron preocupados cuando el banquero se confesó abiertamente pesimista sobre el futuro, y cuando relató cómo el valor de capitalización de los bancos estadounidenses en México se había elevado tras la victoria de Trump, mientras que el de los bancos españoles había caído.

El banquero también aseguró que el dólar continuará elevándose de precio.

Si bien es cierto que nadie tiene una esfera de cristal para predecir el alcance de lo que vendrá, prácticamente todos coincidieron en que actualmente hay un vacío de estrategia nacional para enfrentar el reto.

No obstante, hubo quien planteó que no tenemos por qué cambiar un ápice, hasta que no tengamos una petición formal del gobierno estadounidense para renegociar el Tratado de Libre Comercio —la mayor de todas las preocupaciones.

En la comida escuché duras críticas contra la Cancillería, aduciendo que existe una carencia absoluta de política exterior. También contra el jefe de la Oficina de la Presidencia, Francisco Guzmán, por lo que se denominó una falta de liderazgo ahí. Escuché reclamos para que el presidente nombre urgentemente al equipo de negociación para la “modernización” del TLCAN —diferente a la Secretaría de Economía—; y los asistentes se preguntaban si ha llegado hora para llamar de vuelta a Herminio Blanco o Jaime Serra, quienes, se aseguró, en esta ocasión no repetirían errores del pasado (como doblegarse a los plazos urgentes que solían plantear los estadounidenses para que los mexicanos revelaran sus cartas).

Un punto culminante del ágape llegó cuando el anfitrión, orgulloso, confesó una osadía: durante una cumbre de primer nivel se acercó a Fidel Castro para pedir un autógrafo, que nos mostró plasmado en una caja de habanos. Y ahí, entonces, la comida se puso divertida…

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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