Opinión

'Little Potato' defiende
el TLC

 
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Integración de América del Norte

Ya era hora. Urgía desde hace tiempo que varios líderes entraran a defender la globalización y el libre comercio. Y era necesario que no fueran Barack Obama ni Enrique Peña Nieto, sino que el espectro se ampliara. Ocurrió jueves y viernes, y deberá ocurrir más aún en el futuro si es que Donald Trump ha de recuperar realmente la posibilidad de ganar en la elección estadounidense tras el debate de anoche.

La primera voz relevante fue la de Christine Lagarde, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, quien pronunció las siguientes frases que conllevaban una crítica a la globalización, pero que al mismo tiempo la defendían: “Sabemos que la globalización ha funcionado durante muchos años y generado grandes beneficios para la gente (…) pero ahora tiene que ser diferente; no debe haber el mismo énfasis sólo en el comercio como ocurrió históricamente”.

El segundo fue Jim Yong Kim, el presidente del Banco Mundial, quien pidió desarrollo económico incluyente y dijo que las investigaciones del Banco revelan que “la iniquidad continúa altísima, tanto globalmente como a nivel nacional”.

Pero el más específico fue el primer ministro de Canadá Justin Trudeau —conocido desde hace un mes como Little Potato, por su viaje a China, donde firmaba autógrafos, se tomaba selfies y aparecía en talk shows de la TV—. El viernes le dijo a Reuters: “El Tratado de Libre Comercio ha sido una maravilla, tanto para las tres economías como para los trabajadores de las naciones socias (…). Ha generado muchísimas oportunidades y empleos”, y aseveró que este no es el momento para retroceder el reloj de la globalización.

Un nuevo discurso global parece estar gestándose en las altas esferas de la toma de decisiones. El viernes el director general de la Organización Mundial del Comercio, Roberto Azevêdo, señaló también —como en un discurso coreografiado con Lagarde y Kim— que debe surgir un nuevo sistema de comercio incluyente, y dirigió duras frases a los estadounidenses: “Traicionaríamos a mucha gente si nos volvemos anticomerciales y si dejamos sin respuesta los argumentos negativos.

Estados Unidos será vital en este proceso. Fue gracias al liderazgo estadounidense que la economía global se abrió después de la Segunda Guerra Mundial (…) y es el liderazgo estadounidense el que nos puede hacer avanzar ahora. Estados Unidos es el autor del sistema de comercio global que tenemos en marcha actualmente…”

Azevêdo dio un dato avasallador para convencer a los estadounidenses de no abandonar el libre comercio: más de 80 por ciento de los empleos perdidos en las economías avanzadas se debe al incremento en productividad derivado de la tecnología y la innovación, no por el comercio.

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