Opinión

Línea 12: el tamaño de la estafa

Por lo visto, ninguna autoridad de la administración de Marcelo Ebrard va a dar la cara a los 160 mil capitalinos que todos los días hacen fila, se atropellan y se hacinan en camiones alquilados por el Gobierno del Distrito Federal para suplir, en parte, los servicios de la malograda Línea 12 del Metro.

Los funcionarios de la pasada administración capitalina, involucrados en la estafa de la Línea 12, se encuentran (algunos) en Brasil, u ocupados en montar actos de intimidación en contra de Miguel Ángel Mancera, para que no se meta con ellos ahora que llegó el momento de aclarar cuentas.

No son cuentas pequeñas, desde luego. Por eso la reacción es al estilo de la mafia, como lo vimos en el sabotaje a Mancera en el informe de la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del DF.

Los funcionarios del gobierno de Ebrard alquilaron por adjudicación directa, en 18 mil millones de pesos, vagones que no sirven para los rieles de la Línea 12.

Y pagaron 23 mil millones de pesos en una infraestructura que no sirve para los vagones que trajeron en arrendamiento.

Cada día se pagan, con dinero del presupuesto del DF, un millón de pesos para rentar camiones de RTP y dar servicio a 160 mil personas que se quedaron sin transporte debido a la inutilidad de la Línea 12.

Falta por darle solución a otros 300 mil ciudadanos, que se las arreglan de algún modo para llegar a sus trabajos, pues la Línea 12 no sirve y daba servicio a 435 mil personas.

Tengo en mis manos el informe final del diagnóstico de la Línea 12 que hizo la empresa francesa Systra, y dice en el capítulo Conclusiones, página 152:

“El origen del problema no parece ser un defecto de los materiales (excepto el balastro), sino un problema muy delicado de compatibilidad a nivel de la interfaz riel/rueda, donde se tiene un riel que responde al estándar Arema (americano) , y una rueda fabricada bajo estándares europeos”.

A continuación agrega: “Además esta interfaz riel/rueda es delicada, dado que el sistema de vía férrea es por concepción el de un Metro, mientras tanto el material rodante tiene más características de un tren suburbano”.

Ese es el origen del problema, pero no todo el problema de la Línea 12.
Dice el Informe Final de Systra, sobre la Línea 12, en su página 60: “El estado de las infraestructuras es alarmante a causa del número de desórdenes comprobados y de su velocidad de aparición y de evolución, considerando que la Línea inició su explotación hace menos de dos años”.

Agrega Systra que “los análisis realizados muestran la mediocre calidad de la vía, así como errores importantes en su instalación”. Asimismo, advierte de que “un arrastre de metal o una melladura en una aguja, modifica el punto de contacto de la pestaña sobre la aguja, y puede entrañar descarrilamiento por subida de la rueda sobre el riel”.

De ese tamaño es la estafa: pagar con dinero de los capitalinos más de 40 mil millones de pesos de una Línea del Metro que no sirve, y que si se hubiera dejado en funcionamiento se habría descarrillado.

¿Nadie va a responder por ello?