Opinión

Limón partido

Limón partido. No tendremos reforma al campo durante el primer semestre. El miércoles el secretario de Agricultura, Enrique Martínez, dijo que nos tendremos que aguantar hasta después de julio. Mientras lo hacía, Lorena Martínez ponía sellos de clausura de la Profeco en las básculas de la Central de Abasto para castigar a los bodegueros que andan vendiendo sin empacho el kilo a más de 50 pesos y lo hacen con básculas amañadas.

El gobierno vive la crisis del limón, que se originó en Michoacán, donde la situación de inseguridad detonada por las autodefensas aderezó un problema de plagas que han dejado a los productores en la inmovilidad.

Es increíble, sin embargo, que dependamos tanto de la zona de Apatzingán. En Estados Unidos, por ejemplo, la producción de cítricos está un tanto más repartida, aunque California concentra buena parte de la producción de limón. Ese país es un gran productor de cítricos, con más de 11 millones de toneladas en un año típico. Cada año, los estadounidenses consumen 3.5 libras de limón per cápita. La demanda de ese fruto es más alta en verano. En México la Cuaresma, según me dijo ayer la procuradora, detona una mayor venta, por el alto consumo de pescados y mariscos… y sugirió utilizar otros cítricos como la naranja, cuyo precio por kilo no rebasa los diez pesos.

Algo que me llamó la atención de la intervención de la Profeco en la Central de Abasto fue que su titular mencionó que no debería aprovecharse el principio de oferta y demanda para materializar abusos. En realidad, si la oferta y la demanda funcionan adecuadamente, no hay manera de manipular ni aprovecharse mañosamente del consumidor, porque en perfecta competencia no hay forma de exprimir al consumidor para sacarle más dinero.

Pero más allá de la crisis del limón, lo trascendente es que el gobierno no quiso lanzar esta semana la reforma al campo, seguramente por la dificultad que está teniendo el Ejecutivo ante el Congreso para materializar las leyes secundarias de las reformas estructurales. El presidente de la Conago y gobernador de Aguascalientes, Carlos Lozano, asegura que la reforma vendrá, sí, y que la idea es unificar a los dos tipos de campo que hay en México: el tecnificado, con riego y tecnología; y el de los campesinos, con retos y gran rezago.

Limón partido. El campo tendrá que esperar, aunque tiene garantía, de acuerdo a lo que dijo el presidente, de que el régimen de tenencia de la tierra no cambiará. ¿Qué vendrá, entonces? Seguramente iniciativas de productividad, financiamiento, coberturas, seguros, y, más importante que todo, las anheladas reglas para utilizar organismos genéticamente modificados. Ojalá.

Twitter:@SOYCarlosMota