Opinión

Límite al techo de la deuda de EU, aquí vamos de nuevo


 
El drama asociado a la continuidad del gasto gubernamental y la deuda en Estados Unidos está aquí de nuevo. El Congreso de EU parece empeñado en propinarle otra “zancadilla” a los mercados financieros y a la propia confianza de sus consumidores.
 
En este punto, las principales preocupaciones no deberían centrarse en el cierre parcial y temporal de secciones del gobierno a partir del 1 de octubre (al momento de escribir estas líneas la negociación se encontraba con las horas contadas). En cambio, las fricciones políticas y la falta de acuerdos suma a la incertidumbre respecto a la aprobación de un nuevo techo para la deuda.
 
En particular, mientras que un cierre temporal (digamos una o dos semanas) de una fracción del gobierno de EU traería un impacto económico relativamente marginal –explicado por la continuidad en los ámbitos más prioritarios, un nuevo drama en el camino hacia la nueva negociación del techo de la deuda tendría consecuencias más significativas que afectarían globalmente (a través de un repunte sustancial en la aversión al riesgo).
 
Las fechas clave están muy próximas. En particular, el 17 de octubre ha sido señalado como el final del camino en términos de obtención de más recursos vía endeudamiento. Posterior a esa fecha, entramos a una nueva discusión en cuanto a márgenes de maniobra vía reducción drástica de déficit o niveles de default.
 
El incumplimiento en la capacidad de pago de deuda por parte de EU luce impensable, no sólo en términos de reputación (tales valores siguen siendo el principal “valor de refugio” o “puerto seguro” desde los ojos de los mercados), sino también en su potencial para generar un nuevo periodo de perturbación financiera alrededor del mundo.
 
Ya en el verano de 2011 tuvimos una experiencia similar. De hecho, aunque evidentemente fue alcanzado un acuerdo para extender el límite de la deuda, la erosionada capacidad de acuerdo político llevó a que una de las calificadoras más representativas a nivel internacional degradara un escalón la calificación crediticia de EU.
 
Lo que siguió a tales eventos fue un fenómeno masivo de “vuelo a la calidad” a nivel internacional. Irónicamente, los valores gubernamentales de EU fueron los beneficiados por este movimiento, reflejándose en un desplome importante en las tasas de interés de mediano y largo plazo en EU y un fortalecimiento generalizado del dólar.
 
En el caso local, tal episodio marcó el inicio de una aguda y significativa depreciación del peso mexicano que tuvo como contraparte un funcionamiento anómalo de mercado: caída en volumen de operación, altos diferenciales bid/ask y repunte en volatilidad. Tal contexto llevó al restablecimiento del esquema de intervención basado en subastas a precio mínimo por parte de la Comisión de Cambios.
 
Tal contexto parecería ser suficiente razón para que la extensión del límite de endeudamiento se presente sin tanto drama respecto a la experiencia de 2011. No obstante, vale la pena estar preparado para la volatilidad.
 
Subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex.
 
Twitter: @joelvirgen