Opinión

Limitar al poder

El funcionamiento de la democracia depende de los pesos y contrapesos políticos.

En México, los gobernadores no tienen contrapeso alguno. Los poderes locales están subordinados a ellos, lo mismo que los órganos que deberían ser independientes. No es raro que la misma prensa local y el empresariado también estén controlados. El poder absoluto corrompe absolutamente, y ése es el caso de los gobernadores. Algunos sólo se hacen muy ricos, otros además sucumben a una vida licenciosa, y hay quienes acaban formando parte del crimen. Por eso la vida licenciosa es problema, no por moralina.

El Senado es la representación de la Federación, y debe ser responsable de su funcionamiento. Si una entidad sucumbe al crimen o la corrupción, daña a la Federación. Por lo mismo, el Senado debe contar con atribuciones para vigilar que esto no pase, y para actuar cuando sea necesario. La propuesta es que el Senado pueda vigilar las obligaciones mínimas de gobierno: recursos y seguridad. El Senado debe contar con la facultad de auditar las cuentas de los gobiernos estatales, y no sólo de recursos federales. La justificación es que una entidad que entra en problemas de liquidez o solvencia pone en riesgo a otras, y eso es asunto del Senado. Habrá quienes afirmen que esto va contra la soberanía estatal. Sin embargo, ninguna entidad puede asumirse soberana al grado de poner en riesgo al país entero. Si hay duda, habrá que dejarlo claro.

En materia de seguridad, lo mismo: el Senado debe poder auditar y vigilar la situación de seguridad pública en cada una de las entidades. Para cumplir estas dos funciones, se hace necesario que el Senado cuente con organismos de apoyo, que habrá que crear. Con base en el trabajo de esos organismos, el Senado debe tener la facultad de amonestar públicamente al gobernador, removerlo en caso de reincidencia grave, y mantener la atribución actual de desaparecer poderes, que es un caso extremo.

Este papel del Senado permitirá que los poderes locales y organismos autónomos empiecen a construir una fuerza propia, que hará innecesaria la intervención del Senado muy rápidamente. Pero sin ese apoyo federal, eso no pasará nunca.

Controlar al poder es un paso indispensable para que las leyes funcionen. De otra forma, lo que se tiene es un Estado en el que las leyes sirven para gobernar, porque se aplican a los gobernados, pero no dan certeza a los ciudadanos. Eso destruye la democracia.

Por lo mismo, es de gran importancia terminar con el fuero. Debe mantenerse la inmunidad de políticos y legisladores en cuanto a sus opiniones, y es posible que convenga permitirles defenderse en libertad, para evitar el uso político de acusaciones falsas. Pero no pueden, como hasta hoy, vivir en un Estado de excepción. Empezando por el presidente y los gobernadores, cuentas claras y la misma ley que todos enfrentamos.

La construcción del Estado de derecho en los países que lo han logrado ha sido resultado del control del poder político. En muchos casos, mediante la centralización. En otros, aprovechando conflictos entre grupos de la sociedad. En casi todas partes, como subproducto de las guerras.

Si en verdad los mexicanos están indignados con lo que viven, es el momento de limitar al poder. Eso implica también cerrar muchos espacios de privilegios a los que se han acostumbrado diversos grupos: elites que hacen negocios, agrupaciones sociales clientelares, clasemedieros informales. Si quieren seguridad, sólo la obtendrán con igualdad frente a la ley. Ley para todos.

Twitter: @macariomx