Opinión

Limitar a gobernadores

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Conago

El proceso de transformación de México ha sido muy ajetreado. Economía y política se han movido a ritmos diferentes, forzadas por instancias distintas. Después de la inmensa crisis económica de 1982 y la secuela de 1986, en ese año inicia un cambio económico que produce reacciones que llevan al conflicto electoral de 1988. Se tuvieron que hacer cambios económicos, porque el resto del mundo los obligaba, y luego cambios políticos porque la sociedad lo exigía.

El ciclo se repite casi de inmediato: cambios económicos entre 1989 y 1993, a los que sigue una crisis política en 1994, luego económica en 1995, y el fin del viejo régimen en 1997. Nuevamente, dos fuerzas diferentes: la globalización exige cambios económicos, la reacción social exige cambios políticos, y ambos se van haciendo por obligación.

A partir de 1997 la capacidad de decisión gubernamental se reduce mucho, y eso da un respiro en las crisis, pero la globalización del crimen fuerza a una respuesta a partir de 2007, y la gran recesión obliga a terminar las reformas económicas. Éstas ocurren en los últimos dos años, y nuevamente viene la reacción social, que hoy nos tiene en la crisis política. Como en las otras ocasiones, el gobierno va a reaccionar a lo que se le exige, pero ahora el problema es que no hay algo que concentre la crítica.

Yo quisiera insistir en que nuestro objetivo como sociedad debe ser la construcción del Estado de derecho, porque no hay manera de que funcione una democracia liberal sin reglas claras, aplicables a todos. Ese paso nos permitiría terminar la transformación de un viejo régimen autoritario, estatista y corrupto a uno con las características que tienen todos los países que hoy son más ricos e igualitarios que nosotros (pero entiendo que hay muchas personas que no coinciden, y que creen que hay otros caminos que pueden ser mejores. No es así, como muestro en El Fin de la Confusión).

Si el Estado de derecho es el objetivo, lo primero que tenemos que hacer es limitar a los gobernadores. Son ellos los que obstaculizan la transformación, porque el poder que acumulan impide el fortalecimiento de la sociedad civil en las entidades, y sin ella, no hay forma de tener una democracia en forma, ni lo que lleva consigo. Para detalles, lo remito al excelente texto de Luis Carlos Ugalde en Nexos de febrero.

Limitar a los gobernadores fortaleciendo al presidente sería un absurdo, porque de eso escapamos hace dos décadas. Pero es imposible limitarlos desde sus estados, que ellos controlan. Mi propuesta es que usemos al Senado para ello. Es la representación de la Federación, y como tal puede (debe) intervenir en una entidad que implique riesgos para el resto. Esto es, para evitar crisis en las finanzas o la seguridad de una entidad.

Demos al Senado las atribuciones claras, constitucionales, para auditar finanzas y seguridad en los estados. En tiempo real, que es posible. Así, cuando una entidad empiece a tener problemas con sus cuentas, o con sus policías, el Senado puede alertar amonestando públicamente al gobernador. Si no hay respuesta, debe tener el poder de removerlo. Le garantizo que rara vez habrá de usarlo.

Esa amenaza externa al gobernador permitirá el fortalecimiento de la sociedad civil en el estado, que la usará de apoyo. Paulatinamente, el país será otro. Es una propuesta.

Twitter: @macariomx

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