Opinión

Lima, sin espacio para el dispendio

 
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Perú

Cada dos años, Perú tiene una fuerte presencia en México con el Festival ¡Viva Perú!, que la organización ¡Viva en el Mundo! lleva a cabo en nuestro país.

La fundadora y presidenta de este organismo, la empresaria Ingrid Yrivarren, quien en 1992 ganó el título de Miss Perú y radica en México, organiza este festival desde hace diez años, alternado con el de ¡Viva Perú! Un año lo hace aquí y al siguiente allá. Según explica, con estos eventos busca mostrar la mejor cara de estas dos naciones, difundiendo su riqueza histórica y cultural, además de la música y la moda. Y, como consecuencia, contribuye a fomentar el turismo.

En una colaboración anterior en este espacio, comenté: “Desde hace algunos años, Perú se convirtió en uno de los principales destinos turísticos emergentes de América Latina cuando, con la gastronomía local como punta de lanza, logró convencer al mundo de que Machu Picchu era sólo un motivo más para visitar ese país y no el único.

“El trabajo que llevaron a cabo el gobierno, la iniciativa privada y los chefs ha cosechado sus frutos en los años recientes de una manera tan exitosa que ha llamado la atención afuera de sus fronteras y quizá sirva de modelo para muchas naciones que aspiran a entrar y competir en el mundo del turismo, atrayendo a una parte de los millones de viajeros que se mueven por el planeta y, por supuesto, los dólares que llevan con ellos”. Con este contexto y ya que México tiene lo suyo en cuanto a comida, resulta obvio que la gastronomía sea también un tema con destacada participación en los dos festivales.

¡Viva Perú! comenzó esta vez en la Ciudad de México durante la última semana de octubre y con algunas exposiciones y un ciclo de cine mantendrá su presencia hasta diciembre, incluyendo un concierto que el tenor peruano Juan Diego Flórez dará mañana en la Sala Nezahualcóyotl.

Para comprender el despegue turístico que ha conseguido este país andino, hay un aspecto que no se debe pasar por alto: su orden, en lo cual también hay que analizar el fenómeno de Lima, su capital.

Carlos Canales, presidente del Buró de Convenciones y Visitantes de Lima, cuenta que esta oficina se fundó en 2002, impulsada por la iniciativa privada. Sin embargo, nació sin un plan de trabajo bien diseñado, sin planificación ni dinero, donde todos eran líderes. Este caos llevó a que en 2006 el organismo suspendiera actividades.

Pasaron cinco años, y en 2011 los hoteleros llamaron a Canales para que lo reactivara y se hiciera cargo. Y lo primero que elaboró fue un plan estratégico, aunque sólo eran él y su secretaria. Actualmente, ya suman diez los empleados y su cargo es honorario, es decir: no cobra un sueldo.

En 2012 hubo elecciones y lo ratificaron por dos años más, y en 2014 lo reeligieron hasta el 2020.

Hoy, el Buró cuenta con 60 asociados activos (hoteles, aerolíneas, etc.) que pagan una cuota, lo cual no es suficiente pues su presupuesto apenas y llega a los 300 mil dólares anuales, “es decir: nada”, afirma el directivo.

Su primera idea de promoción fue: “Perú no es Machu Picchu”, para destacar las virtudes de Lima, “ciudad extraordinaria que tiene arquitectura, arqueología, mar y gastronomía”.

Añade que “Lima era una ciudad de paso para llegar a Machu Picchu. Nadie resaltaba esos atributos, por lo que nos propusimos promover el Turismo de Reuniones en la capital, logrando resultados en el corto plazo, con metas bien trazadas”.

Según asegura, sus estadística muestran que, en tanto que un viajero regular tiene una estancia promedio de tres días y un gasto de 350 dólares, el turista que asiste a una convención o un congreso se queda 5.7 días —casi el doble— y deja una derrama de 558 dólares.

El Buró es un organismo privado y, aunque tiene alianza con PromPerú, que depende del Ministerio de Comercio Exterior, no recibe fondos del gobierno, por lo que sus socios pagan cuotas de tres mil a once mil dólares anuales. Al contrario de México, no cuentan con un impuesto al hospedaje que se destine a promoción.

¿Cuál es entonces el secreto? En su experiencia, los Fondos Mixtos se manejan políticamente “y nosotros buscamos la eficiencia; lo que a mí me cuesta uno, a ellos les cuesta dos o tres. Nuestra magia es la racionalización del recurso y las metas claras. No tenemos la oportunidad del dispendio”. Así de fácil.

Correo: garmenta@elfinanciero.com.mx

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